el garabato del torreón
Empresas y símbolos
El dueño de Sargadelos parece decidido a cerrar. ¿Hay algún patriota dispuesto a arrimar el hombro y la chequera?
Galicia
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Iniciar sesiónYa no me acuerdo de cuántos decenios hace que soy amigo de Segis. Segis, querido lector, es Segismundo García, «ateo, republicano y liberal» y dueño, de paso, de Sargadelos y todo lo que le cuelga. Comprenderá el lector que, una vez dicho lo dicho, ... no estoy dispuesto a escribir una línea que pueda ofender (y menos, agraviar) a quien le esperan bofetadas a diestro y siniestro por el hecho de haber anunciado su disposición a echar el cierre a una empresa que es de su propiedad, por muy emblemática que sea para Galicia, que sí lo es.
Segismundo García es un empresario. Ni lo niega, ni lo disimula. Un empresario que en su día salvó del naufragio a un trasatlántico que se hundía por aguas de A Marosa. Las cuentas de resultados y los balances de fin de año suelen ser más elocuentes que las proclamas patrióticas. Y aquí, como en toda tierra de garbanzos, una cosa es predicar y otra dar trigo, aunque los sermoneadores se envuelvan en la bandera de Galicia y aireen el recuerdo de Ibáñez, «economista práctico y comerciante», en palabras de Casariego, que le dedicó un gran libro.
Cuando el empresario salvó a Sargadelos de la quiebra, tuvo que oír (y que leer) alguna invectiva en nombre del glorioso legado de Seoane y Díaz Pardo. Afrentas e insultos hubo de sobra, pero no recuerdo a nadie abriendo la billetera para colaborar en el rescate de eso que constituye, por lo visto «un símbolo de Galicia», según acabo de leer en una de esas jeremiadas propias de quienes están dispuestos a asistir al banquete de Conxo... siempre que sea gratis.
Harto de algunas cosas, con razón o sin ella, el dueño de Sargadelos parece decidido a cerrar la fábrica. Para todos los implicados, empezando por los trabajadores y acabando por el empresario, esa eventualidad tiene que resultar agobiante. ¿Cómo no? Pero ahora, llega el momento de la verdad: ¿Hay algún patriota dispuesto a arrimar el hombro y la chequera? ¿La Xunta tiene algo qué decir? ¿Os nosos cuentan con algún argumento más convincente que una manifa, una pancarta y una gamberrada?
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