ECONOMÍA

Un hongo causa pérdidas en más del 10% de las cosechas en la comarca del Salnés

El «mildiu», una de las enfermedades más virulentas que afectan a estos cultivos, ha levantado las alertas

PONTEVEDRA Actualizado:

Muy dependiente de las condiciones climáticas, las primaveras húmedas y templadas, así como los veranos cálidos y con frecuentes tormentas, son el mejor caldo de cultivo para este patógeno que ahora acecha las vides en la zona del Salnés. El pasado 25 de junio saltaban las primeras alarmas, el algodón blanco en la hoja de la vid alertaba de la presencia del denominado «mildiu». Su rápida propagación y virulencia era cifrada al poco por los expertos que confirmaban que entre el 10 y 15 por ciento del cultivo estaba ya afectado, por lo que tomar medidas urgentes se hacía imprescindible para evitar males mayores.

Las enfermedades causadas por hongos patógenos representan una de las grandes amenazas agrícolas a nivel mundial en cuanto a pérdidas económicas por mermas de rendimiento y coste de los fungicidas utilizados para su control. Al respecto, el director de la Estación Fitopatológica de O Areeiro, Pedro Mansilla, aseguraba en una conversación con ABC, que las zonas detectadas son en su mayoría plantaciones de la provincia de Pontevedra donde se «descuidó» precisamente la aplicación de tratamientos o no se dieron en el momento preciso. Según el representante de este organismo, dependiente de la Diputación de Pontevedra, es un hongo habitual en esta época del año, más o menos grave dependiendo de las condiciones climatológicas, por lo que junio y julio son meses de alto riesgo en los que hay que estar muy alerta. «Suben las temperaturas y en Galicia suele llover, con lo que el periodo de incubación pasa de los 14 o 15 días de media, a los cuatro en los que puede entrar en la espora e infectar la zona verde de la vid, sin tiempo de reacción», afirma. El riesgo se acentúa por el microclima que acusa la provincia de Pontevedra; sólo en el 2003 hubo 79 días de potencial riesgo, en el 2004 hubo 67 días y en el 2005 otras 68 jornadas.

Así, desde la Estación Fitopatológica aconsejan intensificar los tratamientos mientras se mantengan las condiciones de calor y humedad que favorecen la acción del «mildiu». También se ha notado la presencia de «oidio», y éste además sería el segundo año en el que se reproduce esta situación. En el 2008 se perdió parte de la cosecha, si bien en esta ocasión hay optimismo en el sector. Las grandes bodegas de la zona están muy preparadas contra el ataque de estos hongos, con técnicos que revisan diariamente la aparición de indicios —presencia de un polvo blanco en la parte inferior de la hoja, y manchas verdes en la contra del haz—, no igual los pequeños cultivos familiares. Agustín Lago, técnico de la D. O. Rías Baixas, coincidió en su análisis con Mansilla. En su charla con este periódico, restó importancia a la propagación, puesto que según dijo en sus revisiones de los últimos días por los viñedos pontevedreses se ha detectado un buen cuajado. Si bien, confirma que la presencia en el grano de «mildiu» posteriormente afecta a la hoja y al resto de la planta, «por lo que hay que estar atentos». Apunta que se trata de un mal endémico de sobra conocido, con un nivel de infección y propagación alto y rápido con variaciones interanuales, pero no hay motivo para preocuparse por el momento.

Medidas de precaución

A pesar de que no se atreve a aportar cifras de afección, tras señalar que se está dando únicamente en ciertas subzonas, adelantó que los datos de producción actuales mejoran sustancialmente las cifras de la pasada cosecha, por lo que pide prudencia y, al igual que Mansilla, que se tomen las medidas de precaución aconsejadas. El Consejo Regulador, de hecho, califica este panorama simplemente de preocupante, pero en ningún momento expone un horizonte alarmista. Simplemente, hace las recomendaciones comunes: que se utilicen los tratamientos preventivos disponibles, como están haciendo las grandes plantaciones, a fin de evitar, lógicamente, males mayores. El gerente de esta Denominación de Origen, Ramón Huidobro, no se atreve siquiera a hacer una estimación de la cantidad de producto que va a poder cosecharse este verano, porque solamente hace un mes que fue la brotación. El riesgo de pérdidas de entre un 10 y un 15 % se compensaría, según declaró a Ep, con el hecho de que este año «cuajó bastante más la uva, y mejor que en la pasada campaña, ya que la floración fue más alta que el año pasado». Puntualiza que el «mildiu» es una enfermedad endémica de la zona, «y todos los años entre mayo y junio se desarrolla este hongo, en ambientes favorecidos por la pluviometría y la oscilación de las temperaturas».

Hecha esta reflexión, opina que «puesto que no se puede cambiar el tiempo, existe la necesidad de prevenir y tratar las plantas en los momentos decisivos que marcan la producción». El primero, entre los meses de mayo y junio, determina la cantidad de uva; el segundo, en la última semana de agosto y los primeros días de septiembre, correspondería a la maduración del fruto, que repercute en la calidad posterior del vino. Huidobro no duda en elogiar, a este respecto, la profesionalidad de los técnicos de la D. O. que están «mirando al cielo y en permanente contacto con la estación de origen y otras denominaciones de origen para ver cómo se comporta la climatología».

Agradece, igualmente, a la Diputación de Pontevedra, que tiene al frente a Rafael Louzán, el interés por apoyar al sector vitivinícola, «preservando los viñedos de las enfermedades e involucrándose en campañas de promoción del albariño». La administración provincial, según cuenta la misma agencia, ha anunciado para esta semana la inauguración de una nueva estación meteorológica en la finca de la bodega Condes de Albarei, en Vilanova de Arousa, que se sumará a las tres que están en marcha. Asimismo, se presentará un proyecto cofinanciado por la Unión Europea para combatir el «mildiu» y otras plagas, así como para fomentar una correcta aplicación de los productos fitosanitarios. Por su parte, el Consejo Regulador de la D. O. Rías Baixas se está dirigiendo a las bodegas inscritas por primera vez para enviarles información sobre la próxima vendimia, porque no será hasta agosto cuando se inicie el operativo, con la selección y formación de los veedores.

El valor del cobre

Fue Millardet, profesor de Botánica de la Facultad de Ciencias en Burdeos, quien en 1882 desarrolló el cobre como tratamiento fungicida en la viña para el control del «mildiu». La mezcla desarrollada, solución de sulfato de cobre y cal, recibió el nombre de «Bouillie Bordelaise» —Caldo Bordelés—, que se sigue utilizando. El «mildiu» (plasmoparaa vitícola) es, en definitiva, junto al «oidio», una de las infecciones producidas por hongos que peores consecuencias económicas suele acarrear, desde el momento de su aparición, aunque parece que en este caso se ha reaccionado a tiempo. Las tormentas de primavera con precipitaciones abundantes son una condición imprescindible para la primera infección de las hojas de la vid por esporas de hongos, según se informa en la web Bodega del Jardín. El calor húmedo es el que se encarga, posteriormente, de la propagación. La cepa dañada experimenta pérdidas de rendimiento, porque daña la calidad de la uva y afecta a la maduración de los pámpanos. En ataques intensos, se produce la desecación parcial o total de la hoja.