ECONOMÍA

Los alcaldes convocan una «marcha negra» contra el decreto del carbón del Gobierno

Partirá de Cerceda y As Pontes y se espera la participación masiva de las dos comarcas

D. CÁRDENAS
FERROL Actualizado:

Las comarcas de Ferrol y La Coruña saldrán a la calle contra el decreto del carbón aprobado por el Gobierno de Rodríguez Zapatero que condena al ostracismo a las centrales térmicas gallegas de Meirama y As Pontes. La convocatoria la anunciaron ayer los regidores de los dos municipios afectados, Valentín González Formoso y José García Liñares, una movilización a pie, que finalizará el sábado por la mañana ante la Delegación del Gobierno en La Coruña para mostrar su frontal rechazo al Real Decreto y recordarle al Ministerio de Industria que las comarcas gallegas tienen «el mismo derecho que las de León y Asturias», las dos provincias beneficiadas por el texto legislativo.

Según adelantaron los alcaldes, la «marcha negra» será secundada por políticos, por camioneros y por trabajadores. Se iniciará el miércoles a las 10.00 horas en As Pontes mientras que, desde Cerceda, por su proximidad a La Coruña, comenzará el viernes. El punto de encuentro será la zona de O Burgo sobre el mediodía del sábado y, a continuación, la manifestación proseguirá hasta finalizar ante la Delegación del Gobierno. El alcalde de As Pontes se mostró seguro de que va a haber una «respuesta contundente» en esta «gran expresión de protesta», ante la que al Gobierno no le quedará «más remedio que reconsiderar» su postura en Galicia. Para facilitar la participación ciudadana, los Ayuntamientos habilitarán autobuses. González Formoso confía también en la participación de los alcaldes de las dos comarcas mineras.

Unidad de acción

Asimismo, los regidores anunciaron una «unidad de acción» con la Xunta de Galicia. Así, este miércoles por la tarde se reunirán con el conselleiro de Industria, Javier Guerra, para estudiar si el recurso que prevén presentar As Pontes y Cerceda en el Tribunal Supremo contra el decreto del carbón se realiza de forma conjunta con el Gobierno gallego o de forma independiente, aunque la decisión sólo depende de los servicios jurídicos.

De forma paralela, el miércoles comenzará una recogida de firmas en los dos ayuntamientos coruñeses para que quede constancia del rechazo ciudadano al decreto del carbón. Son medidas de «presión social» que, según sostuvo el alcalde de Cerceda, José García Liñares, ya han tenido efecto en otras zonas a pesar de que «no tenían la razón», en referencia a las protestas de Asturias y de León.

Las movilizaciones también contarán con la participación del colectivo de camioneros, que desde el lunes de la semana pasada, mantienen un encierro indefinido en el Ayuntamiento de As Pontes. Aunque señalaron que se guardarán algún «as en la manga», garantizaron que sus protestas serán de carácter pacífico, al tiempo que pidieron la implicación ciudadana, porque «no es un problema de los transportistas del carbón, el pueblo de As Pontes, San Sadurniño, Neda, Ferrol, Pontedeume, Vilalba o Xermade, tienen que meterse en la cabeza que si esto no humea va a ser todo un desastre», según ha manifestado Manuel Bouzas, portavoz del colectivo.

Gestiones

Los alcaldes insistieron en que de forma paralela a estas acciones de protesta continuarán con las gestiones políticas, a pesar de la «insensibilidad» que, según Valentín González Formoso, manifestó la pasada semana por el secretario de Estado de la Energía, Pedro Marín. No obstante, reconoció en que hay un «contacto casi diario» con el ministro de Fomento, José Blanco, y que se mantienen las conversaciones con la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a la que informaron de la reunión mantenida con Marín la semana pasada.

González Formoso destacó, además, que por los «precedentes» anteriores, mantiene su confianza en el compromiso adquirido por Blanco. «Tengo total confianza en la persona de Pepe Blanco», sostuvo. «A la vicepresidenta no la conozco, pero si se ha comprometido a bajar al terreno, espero que haya soluciones», resaltó, y concluyó «ante la duda no queda otra que hacer cada uno su papel».