la garita de herbeira

Velos y desvelos

No parece buena idea esa de que a quien Alá se la dé San Pedro se la bendiga , de modo que cada centro haga de su aula una mezquita

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En Arteixo se acaba de plantear nuevamente un asunto muy espinoso que es de temer va a generar muchos problemas a la convivencia social española y europea. La existencia de ghettos integristas incapaces de adaptarse a las condiciones públicas propias de una sociedad abierta. Hasta ahora aquí en España la mayor fuente de fanatismo e intolerancia se encontraba en los nacionalistas. Pero existe otro problema latente. Un Islam que envalentonado por la estulticia pseudo astuta gubernamental intenta imponer sus costumbres también en espacios o instituciones públicas. La combinación de intolerancia, fanatismo, primitivismo religioso con tecnología occidental se ha demostrado devastadora.

Un aspecto de esta cuestión, simbólico pero de gran gravedad, es el uso del velo islámico que además resulta más imposición que una elección voluntaria. Hay padres que prefieren el sometimiento teocrático con el sello de opresión y servidumbre a la educación libre y abierta.

Curiosamente nuestras feministas progres presupuestadas e igualitarias están desaparecidas en combate. Ni están ni se les espera. Los socialistas que parece que no han aprendido que no se debe jugar con fuego, contra lo que se podría pensar de sus supuestos planteamientos ideológicos racionalistas, fomentan el Islam para acosar a la Iglesia católica.

El caso de Arteixo se va a resolver con una larga cambiada, es decir con el traslado de la niña con su velo. No parece buena idea esa de que a quien Alá se la dé San Pedro se la bendiga, de modo que cada centro haga de su aula una mezquita. Entendemos que como ocurre en otros países debería existir un criterio común basado en principios éticos de orden superior y de aplicación para toda España.

Cuando se descubren otras culturas caben diferentes actitudes ante ellas. Todas son de igual valor: multiculturalismo y relativismo posmoderno. No se deben discriminar, auque ellas nos discriminarían si pudieran. La nuestra siempre es la mejor. Así opinan o tal es la consideración propia de integristas, totalitarios, nazis del Tercer Reich y nacionalistas periféricos españoles. Pero la occidental racionalista e ilustrada se basa en la sociedad abierta con instrumentos para la convivencia: laicismo basado el comportamiento moral público en la ética, es decir en lo que es común a todos los hombres, pero no en ningún credo no demostrable. Sus corolarios son: igualdad ante la ley, libertad de cátedra y de conciencia. Libertad de cultos pero no en centros escolares o públicos no propios de cada confesión. Empirismo como método de búsqueda del conocimiento. Tolerancia como consecuencia de la comprensión que ningún método de conocimiento es tan perfecto como para que permita acceder a la verdad absoluta.

Pero hay unos límites para ejercer la tolerancia que deben ser estudiados y fijados. Es decir, tolerar es virtud propia del fuerte y del sabio. Otra cosa diferente y opuesta es consentir. Defecto del ignorante sin criterio moral, intelectual o filosófico. O del cobarde.

El Islam se ha mostrado una confesión religiosa históricamente incompatible con las sociedades abiertas, los estados de derecho y los regímenes políticos democráticos liberales. No olvidar este hecho y actuar en consecuencia nos puede evitar muchos males presentes y futuros.