sentencia

La sanidad pública, botín sindical

El presidente de una de las centrales médicas que convocaron el pasado viernes una huelga para denunciar recortes en la sanidad recibió el varapalo del juez por exigir poder trabajar en horas de jornada extraordinaria —mejor pagadas— para atender obligaciones sindicales

Actualizado:

«Dicha vulneración no existe, ya que la libertad sindical no puede significar una patente de corso para obtener de forma ilegítima determinados beneficios económicos, realizando actividad laboral en días en que legalmente no puede realizarla el actor, por encontrarse en el disfrute de un crédito horario que, hay que recordar, es para el ejercicio de actividad sindical, no para legitimar el absentismo en jornada de mañana y la obtención de ingresos suplementarios por jornada de tarde, en la que es de suponer que el recurrente dejaría de cumplir sus cometidos sindicales para cuyo cumplimiento se le facilita el crédito horario».

Con una afirmación así de tajante desestimó el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Vigo un recurso por supuesta vulneración de derechos sindicales presentado por Víctor Crespo, presidente del sindicato médico independiente O'mega, del que es delegado sindical electo, y cardiólogo del Servicio de Cardiología del Hospital Xeral-Cíes de Vigo (adscrito al complejo Hospitalario Universitario de Vigo, Chuvi).

La sentencia llega a calificar de «mala fe» algunas de las denuncias del presidente de O'mega, que fue uno de los portavoces que el pasado viernes anunciaba la convocatoria de una huelga en la sanidad gallega para el próximo 16 de noviembre por la decisión del Sergas de reemplazar a un 10% de los facultativos que se jubilarán (el tope permitido por el Gobierno central, alega la Xunta, en los Presupuestos del Estado para 2011).

En su escrito de denuncia, Crespo, especialista en cardiología, acusaba al Sergas de discriminación en el reparto de tareas e impedimentos para su participación en el servicio, además de vulneración de derechos sindicales por negarse la administración a programarle carga de trabajo en jornada extraordinaria (por la tarde), que según él había compatibilizado durante quince años con el ejercicio de su labor sindical, que realizaba de mañana. Como se reflejaba en el primer párrafo de este texto, la petición no tenía objeto de ser.

También acusaba Crespo a los jefes de servicio y al director del centro de programar a su cargo consultas que supuestamente habían rechazado previamente otros facultativos, extremo que también niega el fallo judicial: «El doctor Crespo no se convirtió en el receptor de interconsultas rechazadas por otros facultativos, como se pretende hacer ver en la demanda. Simplemente se estableció un criterio organizativo de plena lógica: el facultativo que en un día tiene asignadas interconsultas tiene que atender no solo las correspondientes de ese día sino las que hayan quedado pendientes de otros días. Ninguna discriminación de produce al respecto». Además, el recurso contencioso-administrativo en protección de los derechos fundamentales presentado por Crespo alegaba que en determinadas fechas de diciembre de 2008 y en los primeros meses del 2009 se le había privado de su derecho al trabajo al no estar incluido en la programación del día, un error que el juez considera de tipo organizativo y «fácilmente subsanable». «Dichos errores de asignación, según han declarado los tres facultativos mencionados, se subsanan con facilidad, y de hecho el propio recurrente admite en su demanda que el error inicial de falta de asignación de tareas en las planillas de organización del servicio fue subsanado ante su protesta verbal», explica el fallo.

Meses después, ya en agosto de 2009 y tras el cambio de gobierno en la Xunta, el presidente-portavoz de O'mega se quejó de que se le había privado de la posibilidad de realizar autoconcertación, es decir, traspasar al horario de tarde el trabajo que el excedía las capacidades del servicio en horario habitual, es decir, por la mañana. Como expone el fallo judicial, el actual director del Chuvi explicó a Crespo que en el mes del que se había quejado ningún profesional del complejo había recurrido a la autoconcertación, y que además solo tenía derecho a realizar autoconcertación el personal disponible para su trabajo en jornada ordinaria, condición que no cumplía Crespo al desarrollar en ese horario su actividad sindical.

En esa época, además, el departamento de Sanidad de la Xunta decidía tomar medidas para reducir e incluso llegar a suprimir la actividad por la tarde (en el caso quirúrgico, las conocidas como «peonadas»), ligándola a un aumento del rendimiento en jornada ordinaria. Era una instrucción general del Sergas.

«Ingresos suplementarios»

El magistrado entiende que Crespo buscaba valerse de su condición de delegado sindical para «legitimar el absentismo en jornada de mañana y la obtención de ingresos suplementarios por jornada de tarde», una percepción económica que no se justifica ya que las cantidades derivadas de la actividad extraordinaria no son «fijas ni periódicas», expone la sentencia, sino que forman parte «de un programa especial que no tiene una dotación presupuestaria fija», sino que depende de la «disponibilidad» del Sergas. «No se puede realizar jornada extraordinaria cuando no se está disponible, ya sea por vacaciones, un permiso o una baja médica, para el desempeño ordinario de la jornada, so pena de consagrar situaciones fraudulentas de imposible encaje en el ordenamiento», sostiene el auto judicial.

El juez, además, añade en una parte de la sentencia, de 14 páginas, que «el hecho de que dicha situación se diese en el pasado (que Crespo trabajase de tarde) no representa más que la expresión de un comportamiento fraudulento, que debe cesar en cuanto es detectado».

Además, Crespo fue condenado a pagar las costas del proceso al apreciar el magistrado «mala fe y temeridad» en el recurrente.

SANTIAGO