LA LUPA

Réquiem del BNG

Están claras las diferencias del nacionalismo más sectario con Manuel Fraga, que define con su trayectoria el éxito de la Transición

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ATENTO siempre a satisfacer los instintos básicos de su militancia más sectaria, aún a coste de ofender innecesariamente al resto de los ciudadanos, el BNG se retrató ayer con un comunicado sobre la muerte de Manuel Fraga que evidencia todas las limitaciones de su desnortada dirección. Fue la única nota discordante, absurda y extemporánea del tono general de dolor y respeto en toda España y, sobre todo, en Galicia, donde dirigió la Xunta durante 16 años de crecimiento sin precedentes.

Aludió la caverna nacionalista a don Manuel como figura controvertida, y justo es reconocer que pudo serlo para quienes rechazaron en su día la construcción de la autopista del Atlántico por entender que creaba una herida abierta en Galicia. Son dos comentarios de la misma raíz, irritantes en la medida en que quienes los profieren pretenden erigirse como únicos representantes de Galicia por más que los ciudadanos rechacen sus postulados de salvapatrias autoritarios con sistemática contundencia.

Para el búnker del Bloque tuvo que ser en efecto controvertida la actuación de Manuel Fraga al frente de la Xunta desde el momento en que impulsó un bilingüismo armónico que ha permitido la afortunada convivencia de los dos idiomas oficiales de la Comunidad sin las imposiciones de quienes pretenden utilizar la lengua como arma arrojadiza, en lugar de como un instrumento de diálogo. Por ahí les duele a los talibanes que siguen empeñados en reglamentar hasta en qué idioma deben enterrar los gallegos a sus muertos.

Como también les duele la proyección lograda por la Comunidad gallega desde que Manuel Fraga propició la revitalización del Camino de Santiago, absolutamente olvidado hasta la celebración del primer Xacobeo de su mandato. El impulso de la Xunta de Galicia permite ahora a todo el finisterre peninsular disfrutar de oleadas de visitantes y peregrinos logrando cifras históricas sin precedentes, incluso en los peores años de la crisis.

Una Galicia globalizada y cosmopolita queda claramente muy por encima de postulados aldeanos. Están claras las diferencias ideológicas entre el ex presidente del Gobierno gallego, Manuel Fraga, y el BNG a las que alude la coalición en su nota oficial. Que se vean obligados a refrendarlo en estas jornadas ilustra el alcance del mediocre resentimiento hacia quien representa por su trayectoria política el éxito de la Transición, de algunos de cuyos aciertos es directamente responsable.