La renuncia de Blanco a la Xunta sume en el marasmo al PSOE gallego
Vázquez, charlando con Varela y Losada en el Parlamento - MIGUEL MUÑIZ
política

La renuncia de Blanco a la Xunta sume en el marasmo al PSOE gallego

El liderazgo en el primer partido de la oposición se desdibuja, con Manuel Vázquez cuestionado internamente y Caamaño derrotado en las urnas. «Pachi» no ve definitivo el anuncio y los alcaldes de Vigo y Santiago defienden su continuidad

E. AMADO
SANTIAGO Actualizado:

El anuncio de José Blanco de que no piensa pelear por ser el candidato a la Xunta en las elecciones de 2013 no solo ha cogido al PSOE gallego en la más baja cota de poder a nivel autonómico, provincial y local de los últimos lustros —ni siquiera mantienen los por muy largo tiempo inexpugnables bastiones de las ciudades—. También ha sido un jarro de agua fría para el sector crítico a Manuel Vázquez, que veía en el ministro en funciones al único mirlo blanco capaz de hacer frente a Núñez Feijóo, tras encadenar el partido cuatro derrotas en las urnas incontestables (autonómicas, europeas, locales y generales).

Si a ello se suma la falta de apoyo de otros posibles candidatos, como Francisco Caamaño (el PSOE coruñés mostró el peor comportamiento en las municipales y generales); o la falta de cohesión interna en el partido derivada de una secretaría discutida (caso Leiceaga y los cambios en el grupo parlamentario, la lista municipal de Ferrol, el caso Príncipe, el caso Silva, la reciente elección de Pablo García al Senado...), el panorama a medio plazo del partido de la rosa en Galicia es como poco complicado.

Las palabras del ministro en funciones sobre su posible desembarcoen Galicia durante la entrevista a TVE de la noche del jueves cogieron a los socialistas con el pie cambiado, pese a la afirmación del propio interesado de que lo que decía no era novedad. «Esto me lo vienen preguntando insistentemente desde hace tiempo, si voy a ser candidato (a la Xunta); no tengo previsto ser candidato. Es una respuesta que vengo dando en los dos últimos años de forma insistente», respondía Blanco.

Pero otros, como el actual secretario general y líder del PSOE gallego, no creen que sus palabras sean definitivas. «No hay que dar excesiva importancia a sus declaraciones; puede no ser irreversible», señalaba.

Quizá ayer tuviera Vázquez en mente las palabras pronunciadas hace unos meses, en junio de este año, por el político de Palas de Rei, que en otra entrevista, esta vez radiofónica. En ella dejaba caer Blanco, sobre el asalto a San Caetano como líder del PSOE gallego, que «mucha gente me ha planteado por qué no asumo esa responsabilidad». Entonces, con el caso «Campeón» en el juzgado de Lugo y las elecciones a nueve meses vista (no se conocía el adelanto), y a diferencia de ese «no» rotundo que según el mismo Blanco siempre había mantenido inamovible, el aún portavoz del Gobierno sentenciaba: «Tras las generales, uno tiene que tomar una decisión tras mucho tiempo en primera línea de la política española».

Fuesen los resultados electorales, su intención de abandonar «la primera línea de la política», su implicación en una operación «Campeón» por la que aún puede ser imputado, o la suma de todos los factores anteriores, Blanco aparca hoy la aventura gallega para centrarse en la representación, en el Congreso de los Diputados, de «los ciudadanos que me han votado en Lugo».

En Galicia, las reacciones no se hicieron esperar. Pero entre las alabanzas a la gestión del titular saliente de la cartera de Infraestructuras se adivinan muy diferentes matices sobre el alcance y la valoración del propio partido de esta decisión.

Como se explicó antes, la primera reacción del secretario general del PSOE gallego, Manuel Vázquez, fue la de no creerse del todo el anuncio de que su puesto no será sometido a cuestionamiento antes de las próximas autonómicas. «José Blanco es una persona clave en la política nacional y gallega. No hay que dar excesiva importancia a sus declaraciones (...) Puede no ser irreversible», decía.

Matiz muy diferente fue el del portavoz socialista y exalcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, que veía a Blanco «en su derecho, pues no hay obligación de ser candidato», pero apostillaba: «José Blanco es un gran valor y un gran activo del Partido Socialista de Galicia, por lo que sería una pérdida muy grande desde luego para el PSOE, pero también para la sociedad gallega, prescindir de su presencia». Más directo era el alcalde de Vigo, Abel Caballero, que cree que «debería seguir». «Hay muchos militantes que tienen muy buena opinión de él y creen que aún tiene mucho que decir en política».

El alcalde de Lugo, por su parte, no se atrevió a analizar las palabras de su vecino: «El ministro en funciones lo niega, y por tanto no hay más que decir», decía Orozco, que añadía que el PSOE tiene «un secretario general y siempre fue el candidato».