El escritor Haruki Murakami. - EFE
literatura

Recorriendo distopías

En 1Q84 , las fronteras entre el mundo de Haruki Murakami y el nuestro se difuminan hasta que lo extraño comienza a volverse familiar y viceversa

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El 1 de Febrero se estrena en la península y en lengua gallega la novela 1Q84, de Haruki Murakami. Congratulamos a la editorial Galaxia por su velocidad de vértigo en verter al gallego, aun antes de la aparición de la traducción inglesa, la obra de uno de los autores más populares de los últimos tiempos. Pero la presentación del aclamado escritor japonés es práctica ya consagrada de esta casa, y el tercer volumen publicado, siguiendo la estela de Tras do solpor y Do que estou a falar cando falo de correr, y bajo el equilibrismo lingüístico de Mona Imai y de Gabriel Álvarez.

La publicación de su nueva obra, cuyo título esconde un guiño al escritor británico George Orwell y a su novela 1984, fue todo un acontecimiento cultural cuando se publicó en Japón, donde se agotaron más de dos millones de ejemplares en la primera semana. Y es que a pesar de las resistencias que encuentra Murakami entre ciertos sectores tradicionalistas de las letras niponas, su éxito abrumador entre el público de su país y del extranjero es realmente de los que hacen época.

Con respecto al título, hay que decir que en japonés, la letra ‘q’ y el número ‘9’ son homófonos, ambos se pronuncian kyu, de tal manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, fecha con sonoridad orwelliana. Esa variación de la grafía remite a la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de la novela, que es sin serlo el Japón de 1984. La obra se encuadra en un juego de espejos, cajas chinas y realidades paralelas y algo gnósticas que tanto fascina a su autor, y con los que ya había trabajado en obras como Hard Boiled Wonderland and the End of the World.

Su peculiar surrealismo posmoderno también gira en muchas ocasiones alrededor de la célebre secta Aum Shinrikyo, responsable de los atentados en el metro de Tokio con gas Sarín, y de su líder, Shoko Asahara, actualmente en prisión y condenado a muerte. Aparte de los préstamos literarios que el mundo y el líder sectarios puedan prestar a esta y otras opus de Murakami, el autor hace unos años ya ensayara un trabajo de investigación sobre el tema: Underground: The Tokyo Gas Attack and the Japanese Psyche. En dicha obra, Murakami argumentaba que el ataque al metro no debía verse como los desvaríos de una panda de lunáticos, sino como una muestra reveladora de los fracasos de la sociedad japonesa. En una línea similar, 1Q84 revisita la relación oposicional entre secta y cultura examinando la psicología interior de un grupo del estilo de Aum Shinrikyo.

1Q84 comienza con el protagonista femenino, Aomame, descendiendo una escalera de emergencia hacia una realidad paralela. Aunque al principio parece no percatarse, un gota a gota de impresiones va contrastando con su memoria y confundiéndola más y más. Es fácil identificarse con ella, un hecho que nos resulta incómodo cuando empezamos a verla cometer toda una serie de asesinatos.

Los capítulos de la novela se dividen entre las experiencias extrañas de Aomane y las de Tengo, un preparador de matemáticas para los exámenes de acceso a la universidad que tiene dificultades para relacionarse con los niños. Tengo sigue el trazado de muchos de los héroes de Murakami: pasivo, ignorado, carente de éxito y con suficiente tiempo libre para las intrigas sexuales.

Sumergido en su propio limbo, Tengo escribe ficción pero esto, como sus otros afanes, no consigue proseguir más allá de los comienzos: «Apenas podría considerarme un profesor legítimo, y aunque escribo novelas, ninguna ha sido editada, por lo que tampoco soy aún ni siquiera un escritor».

La falta de experiencia de Tengo como autor no le impide aceptar re-escribir como ‘negro’ literario la entrega para el ansiado premio Akutagawa redactada por una chica de 17 años. Los afanes de Tengo por seducir al jurado se desarrollan sobre un procesador de textos de aproximadamente 1984 en el que va puliendo la novela surrealista de la muchacha sobre una comuna de ‘gente pequeña’, una chica y una cabra ciega.

Dentro de estos juegos metaliterarios y de matrioshkas, los lectores se preguntarán si Tengo y Aomame viven en un mundo similar al de Orwell, o si habitan en nuestro propio 1984. Después de todo, es a Michael Jackson al que se escucha en las radios de los coches, la Princesa Diana está viva, y la guerra de Irán e Irak aparece frecuentemente en las noticias de la televisión. Y sin embargo, dos lunas son claramente visibles por las noches (aunque solo se den cuenta de ellas Tengo y Aomane). En 1Q84, las fronteras entre el mundo de Murakami y el nuestro se difuminan: lo extraño comienza a volverse familiar y viceversa, como en algunos de nuestros sueños. Este sentimiento de extrañeza deja muchos de los acertijos abiertos a interpretación; mas tanto los detalles como las frases agudas e inteligentes del narrador acompañan a los lectores de 1Q84 mientras nos reorienta alrededor de la violenta circularidad de la historia del siglo XX.

Concluyamos recomendando encarecidamente el recorrido textual que aquí se nos ofrece: y es que la ficción de Murakami se ha vuelto cada día más relevante para entender el confuso mundo de nuestro hoy, y en esta vuelta, su arte y su pluma-bisturí se muestran más refinados y precisos que nunca.