El PSOE se abona al insulto

Tras llamar «cabrones» al PP y relacionarlos con el régimen nazi, las Xuventudes ahora dibujan a Rajoy en una vagina

JOSE LUIS JIMÉNEZ
SANTIAGO Actualizado:

La campaña del miedo de los socialistas comienza a tomar tintes groseros. Mientras Manuel Vázquez y los candidatos a las Cortes se suman a la estrategia de Alfredo Pérez Rubalcaba de denunciar una supuesta «agenda oculta» del PP si, tal y como predicen todas las encuestas, obtiene el triunfo el 20-N; los cachorros del PSOE transgreden las líneas rojas del decoro político un día sí, otro también. Si el miércoles fue un cartel en el que relacionaban la política educativa de los populares con la doctrina nazi, la religión católica y el machismo, ayer las Xuventudes Socialistas de Galicia (XSG) daban un paso más, y llamaban a sus afiliados a «abortar» la llegada de Rajoy a la Moncloa, dibujándolo en una vagina. «Queren decidir por ti», sentencian.

La responsable de las XSG, María Torres, justificaba el nuevo charco de su organización porque, a su juicio, el programa del PP anuncia «la clara intención de meterse en la intimidad de las mujeres y decidir por ellas». Es su forma de interpretar la defensa del «derecho a la vida» que incluyen los populares entre sus promesas. «Yo soy joven, tengo 27 años, estoy embarazada de 6 meses y tengo la suerte de haber podido decidir en liberdad sobre mi maternidad», expuso Torres. La reforma de la Ley del Aborto que abandera el PP se refiere, principalmente, a restringir la interrupción del embarazo a menores de edad sin el consentimiento paterno.

Desde el PP gallego, un portavoz manifestó a ABC que esta campaña «está en sintonía con la línea de oposición que lleva años haciendo Pachi Vázquez, en un tono tosco y desagradable». «Nos choca que con candidatos al Congreso como Francisco Caamaño o José Blanco tengan que recurrir a estos carteles», ya que «convierte a dos ministros del Gobierno de España en cómplices del mal gusto».

Ajeno a la última ocurrencia sobre el aborto, y lejos de atender a los llamamientos para retirar la campaña sobre la educación, el secretario general del PSOE gallego daba su particular palmadita en el hombro a la organización juvenil de su partido porque, según Vázquez, sus miembros «saben muy bien lo que están haciendo». «La educación no puede tener tintes de ultraderecha», añadió, «yo me quedo con lo que se quiere decir más que con cómo se dice», aunque en las formas se relacionase al PP con una ideología xenófoba y antidemocrática.

«Cada uno lo puede explicar cómo quiera», disculpó, y sobre la posibilidad de que se retiren estos carteles, subrayó que Xuventudes Socialistas es independiente con respecto al PSdeG, de modo que de ellos dependerá la decisión. «Si lo retiran o no lo decidirán ellos, nosotros no nos metemos en eso para nada», zanjó el jefe de filas de los socialistas gallegos.

El conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, terció también ayer en esta polémica, y consideró que la campaña de Xuventudes está «por encima de todo contexto democrático» y está hecha desde la «confrontación, el insulto y la perversión». Desde su punto de vista, aunque los partidos políticos estén en plena campaña electoral, no «todo se deber permitir y hay unos límites que no deben sobrepasarse», porque «la mentira, el engaño a la sociedad y utilizar una comparación como la que hizo XSG está por encima de todo contexto democrático». «El Partido Socialista en Galicia perdió el rumbo hace mucho tiempo y está dando claros ejemplos de lo que es ser antidemocrático», sostuvo el conselleiro, quien opinó que «deberían pedir disculpas».

La trayectoria del PSdeG desde que arrancó la campaña electoral está caracterizándose por encadenar escándalos. La abrió en Oroso su número dos por La Coruña, el ex delegado del Gobierno Miguel Cortizo, cuando llamó «cabrones y mezquinos» al PP por su postura «desleal» en la lucha antiterrorista, llegando a afirmar que al partido de Mariano Rajoy «no le importaban los muertos» con tal de hacer oposición. Ni Cortizo ni el propio PSOE pidieron disculpas por los insultos.

Ahora, han dejado en manos de la chavalada socialista el discurso grosero, que inauguraron el miércoles con un cartel en el que amontonaban el «Mein Kampf» de Adolf Hitler, un libro de religión católica y las «Mujercitas» de Louise May Alcott, como si fueran una hucha y con una moneda de dos euros. Se trataba, según explicaron, de una alegoría sobre la política educativa del PP.