Pleno popular, que copa la dirección de Xunta, Ayuntamiento, Diputación y Gobierno central
Negreira, con su hija, antes de la votación - abc
LA CORUÑA

Pleno popular, que copa la dirección de Xunta, Ayuntamiento, Diputación y Gobierno central

El PP roba un escaño al PSOE y se hace con 5, mientras el Bloque logra conservar el suyo

ANA MARTÍNEZ
LA CORUÑA Actualizado:

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Una coyuntura inaudita. Por primera vez en la historia de la democracia Gobierno de España, Xunta, Diputación de La Coruña y Ayuntamiento están en manos del mismo partido. La pronosticada victoria de las encuestas acabó confirmándose, con la enorme responsabilidad que esto supone ahora para el PP. La primera provincia gallega por población se había vuelto prácticamente azul (antes de convertirse en monocolor en las principales plazas) en las pasadas elecciones municipales del 22 de mayo de este año, otorgándole a los populares el gobierno de las tres ciudades (Carlos Negreira, alcalde coruñés; José Manuel Rey Varela, en Ferrol; y Gerardo Conde Roa, por Santiago de Compostela).

Ahora, la tarta se ha completado con la consecución del codiciado quinto escaño. La victoria de este grupo en las autonómicas supuso la primera parte del pastel. El responsable del ente provincial, Diego Calvo, insistió, al igual que sus compañeros, en la importancia de esta «mayoría holgada» que permitirá acometer las reformas pendientes «con la tranquilidad de no vernos con las manos atadas».

La lista de cometidos es vasta: las tres administraciones tendrían que encontrar un acuerdo que desbloquease las actuaciones pendientes para la regeneración integral de la contaminada ría de O Burgo —limpieza y dragado de unas aguas atiborradas de lodo a lo largo de las últimas décadas—; ponerse a trabajar en la búsqueda de una solución que permita culminar la tercera ronda (después de las continuas acusaciones de paralización), custodiar los enlaces de la autopista con el aeródromo de Alvedro, dotar de contenido al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, que debería abrirse en febrero; aligerar las obras del puerto exterior de Punta Langosteira (la Autoridad Portuaria tendría que acometer en 2012 la tercera fase de los trabajos, con la construcción de los pantalanes, la explanada...) y ejecutar asimismo los «compromisos» de la alta velocidad.

El año 2015 fue la fecha que corroboró el ministro de Fomento, José Blanco (ahora en funciones), para la llegada del AVE. Desde la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras consideraron, desde un principio, «poco probable, o casi imposible» que estos tiempos se cumpliesen. En este momento, depende de la agilidad en las inversiones y del oportuno estudio de los calendarios.

Batacazo socialista

Al PSOE no le sirvió de nada su campaña del miedo, en la que alertó de los peligros que supondría «una concentración de poder» en manos de una única fuerza (sus mitines estaban monopolizados por este mensaje, un pronóstico que ha terminado cumpliéndose); tampoco colocar al ministro de Justicia, el ceense Francisco Caamaño, como número uno al Congreso. No obstante, ni en sus sueños más perversos imaginaban que se lastrase de este modo su grado de resistencia a la ola de cambio. En el camino, se han dejado un escaño (mantienen dos), hecho que viene a perjudicar su lastrada imagen, agravada desde la pérdida de la alcaldía, con el estrepitoso fracaso de Javier Losada.

El BNG, mientras, aludió en esta carrera electoral a su papel en el Congreso («solamente se habla de Galicia cuando se nos oye a nosotros», «si queremos que se nos respete, tenemos que mantener e incluso aumentar nuestra representación», «Que no nos marginen»), como su mejor «mano» para la cita del 20-N. Izquierda Unida, que tiene un concejal en el Palacio de María Pita, mantuvo una única apuesta, recoger el desencanto de la izquierda con los socialistas, a sabiendas de que el voto oculto del grueso de las encuestas no era, en esta ocasión, de la derecha. La cosecha no fue la esperada.

Al cierre de esta edición, con el 87,28% escrutado, el PP había crecido 9 puntos, el PSOE se había dejado 14, y el BNG sufría un estancamiento.