Ovación para el «un hombre, un cargo»

El congreso empezó con retraso, pero con aplausos hacia el lema que causó el gran cisma interno del mandato

C. PICHEL
SANTIAGO Actualizado:

El Palacio de Congresos de Santiago aglutinó ayer a los 1.800 participantes que quisieron acercarse para decidir el futuro del socialismo gallego. El acto, que empezó con retraso, contó con la participación de personajes ilustres en la casa del PSdeG, como el expresidente Fernando González Laxe —quien saludó fervorosamente a los asistentes—, el exministro de Fomento, José Blanco; o el ex ministro de Justicia, Francisco Caamaño. A su lado, el presidente de la Asociación de Empresarios de Galicia, Antonio Fontenla.

Las grandes ausencias en este congreso, que se arrancó en aplausos cuando Vázquez mencionó el lema que tantas críticas le propinó por parte de muchos sectores —«un hombre, un cargo»— fueron las de los dos ex secretarios generales, el expresidente Emilio Pérez Touriño y Francisco Vázquez.

La mañana empezó con unas tímidas declaraciones de los que durante estos días quisieron mostrarse simpatizantes con uno y otro bando. La máxima, «este es un congreso de ideas y no solo de nombres», muy repetida por todos los pasillos.

En este sentido, Caamaño, que no quiso evidenciarse como defensor de Manuel Vázquez, apuntó que «aparte del debate de las personas, está el debate de las ideas». Caído del altar crítico tras la derrota de Chacón, dejó claro que «yo no soy delegado y por tanto, no tengo voto, solo quiero disfrutar de esta fiesta del socialismo gallego». Preguntado por si podría presentarse como candidato a la Xunta en unas primarias, el coruñés atajó el tema: «Yo solo me veo como diputado en el Congreso».

En esta misma línea, pero en sentido contrario, el alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, apoyo fiel a Espinosa, sacó peso al posible vencedor. «Ahora hay que tener unos objetivos diferentes», decía antes de reconocer «el trabajo de Pachi durante este período».

Por su parte, el alcalde de Lugo, Xosé López Orozco, entró en el recinto de la mano de Vázquez, fijando su apoyo al que le nombrará presidente del PSdeG. A su llegada, con retraso, Blanco no quiso desvelar sus apoyos, alegando que «si lo avanzara, no todo el mundo se enteraría a la vez». No obstante, su actitud es fueron muy diferentes a la cita de 2009, cuando tras la dimisión de Touriño se apresuró a apoyar a Vázquez como nuevo líder del partido.