desde el atlántico

Ciudad de la Cultura: mentiras arriesgadas

Lo que sabemos es que los carísimos edificios de Siza no atraen muchos turistas. ¿Los traerá la obra de Eisenman?

carlos ruiz miguel
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EL filósofo Hobbes popularizó la expresión (que se remonta a Plauto) de que «el hombre es un lobo para el hombre. Si levantara la cabeza y viera el espectáculo en torno a la «ciudad de la cultura» podría volver al descanso eterno con la satisfacción de no haber errado demasiado, porque parece que el arquitecto Eisenman quiere ser un lobo para otros arquitectos… y para quien le paga.

Los fastos inaugurales del Gaiás parecen provocar una preocupante amnesia entre políticos y académicos. Intentemos recordar.

El 29 de septiembre de 1993, Fraga Iribarne «abrió las puertas» del Centro Gallego de Arte Contemporáneo, obra del arquitecto portugués Álvaro Siza, que costó 235 millones de pesetas de entonces y que fue «reinaugurado» en diciembre de 1994, pero con muebles y personal y después de las elecciones regionales. También en 1994 se inauguró el parque de Santo Domingo de Bonaval, de Siza igualmente.

Al mismo Siza se le encargó en esas fechas por la Universidad de Santiago la construcción de un nuevo edificio para la Facultad de Periodismo, inaugurado en el año 2000 y que costó 1.400 millones de pesetas de entonces. Con ocasión de esta última inauguración, el entonces rector y promotor de la obra, Darío Villanueva, dijo que «a USC ten dereito a inicia-lo século cun edificio que pasará ós anais da historia da arquitectura». En el 2002, la Xunta de Galicia concedió a Alvaro Siza su VI Premio Internacional Compostela.

En el año 2005, Siza definió la «Ciudad de la Cultura» como «una obra muy ambiciosa», mostrándose convencido de que acabará «interaccionando» con el Casco Histórico, y provocando un mayor desarrollo de Santiago.

Sin embargo, las declaraciones realizadas tras la inauguración en 2011 de los dos primeros edificios del complejo nos dejan perplejos. Ya comentamos aquí las palabras del presidente regional («en los principales itinerarios del mundo —de la arquitectura— habrá desde hoy una nueva parada obligatoria»), que evocan a las que hizo el rector de la USC en el año 2000 sobre la obra de Siza. Pero más sorprendentes fueron las de Eisenman a un periódico regional: «Antes do Gaiás, Galicia non estaba en ningures, só era un lugar religioso».

Entonces: ¿no ha pasado a los anales de la arquitectura la Facultade de Xornalismo de Siza? ¿No fue merecido el premio internacional Compostela del año 2002 a Siza? De momento, lo que sabemos es que los carísimos edificios de Siza no atraen muchos turistas. ¿Los traerá la obra de Eisenman?