Llamada al rearme ideológico

«Pachi» lanza un mensaje a los críticos socialistas, a los que recomienda dejar de preocuparse por tener mayor poder orgánico; y apela a la «unidad» del PSdeG de cara al Congreso

P. DEL PINO
SANTIAGO Actualizado:

Discurso con doble lectura. El secretario general de los socialistas gallegos, Manuel «Pachi» Vázquez, no evitó durante su intervención en el Comité Nacional del PSdeG, celebrado ayer en Santiago, mandar mensajes directos al sector crítico. A pesar de que generalizó, sus palabras no pasaron desapercibidas para aquellos a los que iban dirigidas. Ante la plana mayor de los socialistas gallegos, donde se encontraban, entre otros, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco; el todavía ministro de Justicia, Francisco Caamaño; o el alcalde de Vigo, Abel Caballero, y su número dos, Carmela Silva, apeló a la «autocrítica a corazón abierto», y también a dejar de preocuparse por «tener más o menos delegados». No resultaba nada difícil leer entre líneas cuando pidió dejar a un lado las cuitas internas «en pro del rearme ideológico de las filas socialistas».

El cónclave de ayer escenificó, entre los murmullos de algunos de los asistentes, las discrepancias de los opositores a que Vázquez se postule como candidato a la Xunta. Son muchos los que lo culpan directamente de la debacle electoral del partido en Galicia en las generales. En esta dirección, daba la cara el secretario general del PSdeG de Pontevedra, Modesto Pose, quien empleó en su argumentación un tono especialmente rotundo. Reivindicó una profunda reflexión en el seno del partido sobre las ideas y las alternativas de futuro «pero también, por qué no, de personas», dijo, para agregar «incluida la mía».

Por delante, tres meses hasta la celebración del Congreso del PSdeG que anunciaron tendrá lugar los días 9, 10 y 11 de marzo, y que mantendrá el mismo modelo de delegados que se vio en el último congreso gallego y los congresos provinciales. Ardua tarea la que deberá lidiar y, por el momento, liderar Vázquez; entre los opositores que le tienen declarada la guerra abierta y la necesidad devolver la confianza a los desencantados. Todo ello en el seno de un partido que sigue sumido en una profunda crisis interna.

Mucho llegó a decir «Pachi» durante sus 40 minutos de intervención. Tras reconocer sin ningún tipo de contemplaciones que los socialistas recibieron «un tremendo revés electoral el pasado 20-N», abogó por «construir una alternativa sólida con la que devolver la ilusión». Sobre esta cuestión remarcó que «el gran debate en el PSOE se llama congreso», al tiempo que invitó a «abrir de par en par las puertas de las sedes e invitar a participar a cada militante».

Convencido de que el 2012 será «año electoral» en Galicia, lanzó una advertencia a quien se quisiera dar por aludido. Así, recordó que tras el congreso autonómico de mediados de marzo, llegarán los congresos provinciales y locales, por lo que «se corre el riesgo de que, mientras el PSOE reestructura el partido, comience la campaña». Y puesto que el PP, dijo, «no va a estar esperando a que arreglemos lo nuestro para convocar»; apeló a sus compañeros de filas a trabajar por «un gran proyecto común» en aras de la unidad para hacer frente a los populares.

En este objetivo dio cabida a las voces más críticas, a las que pidió un «ejercicio de responsabilidad» en este proceso interno», de modo que «eso no se hace hablando mal de los compañeros, sino dando soluciones», aseveró. Vázquez identificó así el congreso federal de Sevilla como el de la «reacción», para transmitir que «comienza una partida nueva en favor de un objetivo único»; «con el blindaje de las políticas sociales como telón de fondo», concluyó.