El fracaso de las movilizaciones lastra el ensayo sindical para una huelga general

Las centrales reconocieron que apenas reunieron a 100.000 personas en nueve manifestaciones convocadas en Galicia

R. C. / S. C.
LA CORUÑA/SANTIAGO Actualizado:

No hubo ayer más datos que los de las centrales sindicales, pero ni siquiera la característica exageración de los convocantes consiguió ocultar el fracaso de las convocatorias contra la reforma laboral. El ensayo para una hipotética huelga general apenas logró reunir a 100.000 personas en toda la Comunidad gallega —según datos hechos públicos por los propios organizadores—, de las que 40.000 se concentraron en Vigo, 30.000 en La Coruña (donde se celebraba el acto central) y 25.000 en Ferrol. Que la asistencia fuese en realidad muy inferior —apenas había 10.000 manifestantes en la ciudad herculina— sólo aporta más contundencia a la evidencia del revés sindical.

En vista de los resultados, el esfuerzo explicativo del que hablaron en las jornadas previas los dirigentes de las centrales UGT y CC.OO. deberá complementarse en los próximos días. Ayer fue muy inferior a las expectativas el eco encontrado en el intento de mostrar el total «rechazo» a una reforma que, según los argumentos repetidos en todas las concentraciones, otorgaría «todo el poder» a los empresarios. Así, el secretario general de CC.OO, José Manuel Sánchez Aguión, no dudó en calificar la medida como algo «brutal» y un auténtico «atraco social». En la misma línea, su homólogo en UGT, José Antonio Gómez, se refería a que esta reforma es «el único recurso» para solucionar los problemas de las empresas.

Mientras que para los sindicatos estas manifestaciones son «la chispa que prende el fuego de la conflictividad», el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, apuntaba ayer que las protestas que no van acompañadas de actos violentos «deben ser respetadas», aunque insistió en que el Ejecutivo tiene que cumplir con su obligación, «que es gobernar».

En una entrevista concedida a la Radio Gallega, el popular defendió el diálogo con los representantes de los trabajadores (destacó en este punto los acuerdos alcanzados en el seno del diálogo social) pero presentó una visión realista en la que, en caso de no llegar a un acuerdo, «el Gobierno debe asumir sus deberes y adoptar decisiones, y eso, «tanto Mariano Rajoy como en la Xunta lo vamos a hacer», garantizó. Consultado por la próxima huelga del calendario, convocada en solitario por la CIG para el 29 de marzo, Rueda calificó este tipo de medidas como «una de las últimas opciones».

Los representantes de CC.OO., por su parte, tampoco evitaron referirse al paro general promovido por la central nacionalista —que criticó duramente que el resto de sindicatos no se sumasen a esta protesta— admitiendo que «las huelgas generales se convocan rápidamente por los medios de comunicación pero se hacen para ganarlas y eso significa hacer cambiar el Ejecutivo estatal de posición». Por el momento, ya se conocen las fechas para las próximas reivindicaciones de los dos sindicatos con mayor representación. Serán los próximos 23 y 29 de febrero en La Coruña. En la manifestación de ayer participaron la portavoz socialista en La Coruña, Mar Barcón y el ex ministro de Justicia, Francisco Caamaño.