Feijóo se acerca al techo popular de la era Fraga

Siguiendo el guión previsto por todas las encuestas, el PP arrasó también en Galicia con una subida de cuatro diputados que eleva su representación en el Congreso hasta los quince escaños

JOSE LUIS JIMÉNEZ
SANTIAGO Actualizado:

Siguiendo el guión previsto por todas las encuestas, el PP arrasó también en Galicia con una subida de cuatro diputados que eleva su representación en el Congreso hasta los quince escaños y un porcentaje del 52%, rememorando los años dorados de la era Fraga a mediados de la década de los noventa. El auge de los populares se produce a costa de los socialistas gallegos, que no son ajenos al descomunal desplome del partido a nivel nacional. Por su parte, el BNG también cedió en apoyo ciudadano pero consiguió mantener sus dos escaños en las Cortes, en unas elecciones donde la participación ha estado por encima de la media nacional, mejorando incluso los datos de 2008.

Este 20-N supone el punto álgido de dos tendencias contrapuestas. Para el PP, significa recuperar el músculo electoral perdido en el tardofraguismo —que le desalojó de la Xunta—, y que comenzó en 2009 con la victoria de Alberto Núñez Feijóo en las autonómicas, a la que siguió la subida en los recientes comicios municipales, donde logró el gobierno de tres de las siete grandes ciudades.

Por el contrario, el PSOE mantiene su caída libre precisamente desde la derrota de Emilio Pérez Touriño hace dos años, y que ya vaticinaba el inicio del fin del «zapaterismo», sobre cuya ola el socialismo gallego alcanzó sus mejores resultados en 2008, con diez escaños y un empate técnico con el PP en tres de las cuatro circunscripciones. Ahora pierde un representante por provincia, desplome que no han sido capaces de contrarrestar ni siquiera con cabezas de cartel de peso como los ministros Francisco Caamaño o José Blanco.

Especialmente duro es el varapalo que recibe el titular de Fomento y vicesecretario general del PSOE, que pasa a ser el único diputado de su partido por Lugo. La «operación Campeón» ha pasado su demoledora factura. En su Palas natal, Blanco se despeñó doce puntos.

Los datos de este 20-N demuestran que el electorado ha castigado con extrema dureza a las dos agrupaciones mayoritarias en la izquierda. Socialismo y nacionalismo han retrocedido trece puntos en su conjunto, papeletas que se han quedado en casa en forma de abstención, y de ligero repunte para las formaciones minoritarias.