El PP destaca el «estrepitoso fracaso» de la supuesta mediación de Escribano

Feijóo contrapone las «responsabilidades políticas» asumidas por su partido con la actitud de José Blanco

JOSE LUIS JIMÉNEZ
SANTIAGO Actualizado:

Los populares gallegos quieren desvincularse por completo de la conducta supuestamente delictiva del ex diputado Javier Escribano al mediar ante la Xunta en nombre de un empresario que presuntamente le sobornó para conseguir favores del poder político. El mensaje del PP es que «se actuó con rapidez y contundencia» al instar al parlamentario el viernes a que renunciase a su acta hasta que se aclare la investigación de la denominada «operación Arena», instruida por un juzgado ferrolano. El partido además abrió ayer un cortafuegos para que la conducta del joven político no prenda en plena precampaña. Pedro Puy fue tajante: «Cualquier presunta intervención de Escribano en procesos ante la Xunta condujeron al más estrepitoso de los fracasos».

El portavoz del grupo parlamentario popular intentó eliminar «cualquier desazón que el ciudadano pueda tener» respecto a la clase política, ya que a su juicio «la justicia funciona» y el PP «asume responsabilidades políticas» al forzar las dimisiones de los cargos electos implicados en operaciones judiciales «que no son fruto de denuncias de otros partidos», matiz con el que salvaguardan al conselleiro Agustín Hernández, acusado por el PSOE por falsedad documental y cuyo caso revisará en los próximos días el TSJG tras haberlo archivado inicialmente.

Por lo que ha trascendido de la instrucción judicial hasta el momento, Escribano habría recibido regalos del empresario eumés Fermín Duarte a cambio de que intercediese ante varias consellerías de la Xunta, de modo que se permitiese la comercialización de un cargamento de arena, altamente tóxico según grupos ecologistas. «Dicha autorización nunca se le concedió», insistieron ayer a este periódico fuentes del partido y de la administración autonómica, y así quedaría de manifiesto en el propio sumario judicial.

«Somos contundentes», reiteró un serio Puy, «respetamos la presunción de inocencia pero exigimos responsabilidades políticas». En el seno del partido existe un profundo malestar ante la actitud de Escribano, que se acrecienta conforme trascienden detalles de la investigación. Su imagen de diputado ausente, que rechazó hacerse cargo de la portavocía de deportes tras las pasadas elecciones municipales porque prefería «seguir viendo cómo funcionaba el Parlamento», salta ahora por los aires. Sus propios compañeros de escaño cuestionan incluso que tuviese poder de influencia alguno en la Xunta, presunción ésta «que es una frivolidad pero que daña la imagen del partido».

Preguntado por los periodistas, Pedro Puy admitió que, tras las tres dimisiones acaecidas este mes en la Cámara —dos del PP, una del BNG—, los partidos políticos deberían abrir una reflexión interna sobre los procesos de elección de los integrantes de las candidaturas. El debate, apuntó, podría extenderse a «las restricciones» que se aplican para el acceso de los ciudadanos «a la cosa pública» y que deja la puerta abierta a oportunismos variados, si bien «hemos visto actuaciones judiciales y no todas acaban en una condena».

Operación Campeón

Por su parte, el PSOE intentó ayer extender el «caso Escribano» como cortina de humo para esquivar los detalles de la «operación Campeón», que implican al ministro de Fomento, José Blanco, en un presunto cobro de comisiones por parte del empresario Jorge Dorribo a través de su primo, Manuel Bran. Para Francisco Caamaño, ministro de Justicia y candidato socialista por La Coruña al Congreso, el PP «tiene algún problema con el parque móvil, con los jaguars en Madrid, con algún todoterreno de lujo en Valencia y ahora parece que tiene alguno en Galicia». Pablo García, número dos del PSdeG, fue un poco más allá y dio por hecho «que la Xunta está presumiblemente, haciendo favores a alguien y, a cambio de eso, unas personas están recibiendo regalos», y exigió a Alberto Núñez Feijóo que aclare lo sucedido.

El presidente gallego se refirió a la situación de Escribano para contraponerla con la de José Blanco. Según indicó antes de participar en la Junta Directiva Nacional del PP que ayer se celebró en Compostela, su partido ya actuó «contundentemente» forzando la dimisión del ex diputado. «Creo que dijimos todo lo que había que decir» y «ahora le corresponde a la Justicia». De paso, añadió que «lo que está claro» es que hay «otros» —en una referencia implícita a José Blanco— que si militasen en el PP «no serían diputados en este momento ni irían en ninguna lista».