El debate que todos ganaron

PP y PSOE defendieron ayer la victoria de sus respectivos candidatos en el cara a cara del lunes. El share, un 61%

JOSE LUIS JIMÉNEZ
SANTIAGO Actualizado:

No se hablaba de otra cosa ayer en la caravana de los dos principales partidos. PSOE y PP cruzaron opiniones durante todo el quinto día de campaña electoral sobre quién ganó el debate televisado del lunes por la noche. Siguiendo la rutina más previsible, los populares defendieron a un presidenciable Mariano Rajoy, mientras la mayoría de los socialistas destacaba el buen papel de Alfredo Pérez Rubalcaba. La excepción, un Miguel Cortizo para quien la vencedora fue «la democracia».

Según los datos de Kantar Media, el debate —que no fue retransmitido por la televisión pública autonómica— tuvo un seguimiento de Galicia del 61% de la audiencia, convirtiéndose en la tercera autonomía donde más interés despertó entre los espectadores. Para el portavoz de los populares gallegos, Antonio Rodríguez Miranda, el cara a cara fue «la primera sesión de control de la legislatura», con un Rajoy respondiendo a las preguntas de Rubalcaba. «Lejos de suponer el inicio de la remontada que pretendía el PSOE, pudo servir incluso para acrecentar la distancia» entre los dos partidos, valoró a través de un comunicado.

«Rubalcaba renunció a debatir y prefirió entrevistar al próximo presidente del Gobierno», evidenciando «que los socialistas ya dan por perdidas las elecciones», por lo que su candidato «intentó ganar el debate en el terreno de la crispación». La cabeza de lista del PP por Pontevedra, Ana Pastor, consideró que el tono del «nervioso» ex vicepresidente primero fue incluso «inquisitorial», frente a un Rajoy «que hizo propuestas, convenciendo a los españoles».

En el barrio contrario, las lecturas fueron diametralmente opuestas. El grueso de dirigentes socialistas que se pronunciaron siguieron al dedillo el argumentario según el cual Rubalcaba desenmascaró «la agenda oculta» de Rajoy, y volvieron a apelar al recurso del miedo como antídoto para la victoria electoral «de la extrema derecha». Así se expresó el ministro de Justicia y cabeza de cartel socialista por La Coruña, un Francisco Caamaño que arremetió contra la «indefinición» que el candidato del PSOE reprochó a Rajoy durante el debate. «El PP no va a renunciar a lo que siempre le gustó: desmantelar lo público y volver a la economía del año 96».

«Pachi» Vázquez se sumó al discurso oficial, insinuando que si Rajoy gana las pensiones se revisarán a la baja, aunque sin mencionar que esa medida ya la adoptó el Gobierno de Zapatero al retrasar dos años la edad de jubilación. «Desde hoy hay más motivos para moverse», proclamó el secretario general del PSdeG durante un reparto de propaganda por la Plaza Roja compostelana. Su movimiento duró poco: la lluvia forzó a interrumpir el paseo.

Durante un acto sectorial sobre sanidad, Miguel Cortizo calificó a Rajoy como «candidato montado en la ola de las encuestas», y le previno de que «no siempre las olas acaban mansamente en la playa» sino que «a veces rompen contra las rocas y el surfista rompe la tabla o rompe el morro». En su tono grueso ya proverbial, insinuó que los populares gallegos defienden «que los servicios públicos se parezcan a los del franquismo».

Al «todo vale» se sumó también Carmela Silva, para quien «Rajoy ha estado esperando que nos hundiésemos como Grecia o Portugal para sacar rédito electoral» mientras Zapatero y «el sacrificio de la sociedad» salvaban la economía española para evitar su rescate. «Rubalcaba venció y convenció al tiempo que destapó el programa oculto» del PP, sentenció.

El BNG, disconforme

La nota discordante la pusieron los nacionalistas gallegos, molestos por no haber sido invitados ni por que se aceptase su propuesta de debate autonómico en la TVG. «Si el BNG no está, Galicia no está», dijo desde Vilagarcía de Arousa Guillerme Vázquez, «ni PSOE ni PP tienen propuestas diferentes a las realizadas hasta ahora», y reiteró que su formación es la única alternativa posible.

Más curiosa fue la respuesta del vicepresidente de la Diputación de Lugo y responsable provincial del BNG, Antón Bao, que censuró el cara a cara porque ni Alfredo Pérez Rubalcaba ni Mariano Rajoy «hablaron de los problemas de Lugo». Desde los restantes entes no secundaron el malestar del responsable nacionalista. Quizás incluso disculparon tan imperdonable olvido.