Caamaño resucita el «Prestige» en Muxía

Con alegorías, intentó mofarse del candidato del PP, e incluso del actual gobierno gallego

A. MARTÍNEZ
SANTIAGO Actualizado:

Zona cero de la mayor tragedia ecológica de la historia de España. Noveno aniversario de la marea negra. «Estos días anda un nuevo barco varado, que no trae chapapote; trae una cosa más moderna en su carga, que se llama “activos tóxicos”. Eso lleva dentro. Dicen que tiene por nombre Devoción Mariana. Lleva matrícula de Génova y la cubierta bastante sucia, porque está llena de gaviotas, y ya sabéis lo que hacen las gaviotas en las cubiertas de los barcos...». La fábula lleva el sello del ministro de Justicia, el socialista Francisco Caamaño. En Muxía, siguiendo con la alegoría, explicó que el «patrón» es Mariano Rajoy, «en las máquinas» va Alberto Núñez Feijóo, «todo lo que toca, lo revienta»; y de «grumete» la persona que en 2002 —año del desastre auténtico del monocasco— estaba al frente de la Delegación del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa.

El cabeza de lista al Congreso por La Coruña cobró brío y espetó: «Hace casi una década, todos los vecinos de aquí descubrieron que el gobierno del PP no servía para nada. Cuanto más se necesitaban, resultó que estaban de caza. Galicia cambió para siempre ese noviembre. Ese día se emancipó de un poder político oscuro, inútil... Dijimos un buen día, “nunca máis”. Pues el día 20, vamos a decirle a la derecha española que nosotros, los de A Costa da Morte —él es de Cee— somos gente de palabra, y para eso vamos a votar a los socialistas», enfatizó.

Tiró también de hemeroteca, eligiendo frases fuera de contexto: «Probablemente el fuel no toque la costa gallega», «pensamos en bombardear el “Prestige” para hundirlo, o hacer arder el fuel». Zanjado este punto, Caamaño habló de la crisis económica, señalando que España no es la responsable de la situación de Grecia y de Irlanda, «sino que el responsable es el ultraliberalismo y la especulación», que identificó con «esos tan amigos de las Faes y a quienes Aznar aconseja». Reconoció que el gobierno socialista cometió errores y aprobó medidas impopulares. «Pero para salvarnos», comportamiento que contrapuso al de la Xunta, «son la Santa Compaña, todos almas en pena».