Bach abre a la música la Ciudad de la Cultura

Mischa Maisky inaugura hoy el nuevo espacio musical con las Suites de Bach

SANTIAGO Actualizado:

La Biblioteca de la recién inaugurada Ciudad de la Cultura compostelana se convertirá esta noche —y por vez primera desde su apertura el pasado mes de enero— en escenario de una actuación musical. El honor correrá a cargo del violonchelista letón Mischa Maisky, que hoy y mañana hará sonar su chelo en el marco del ciclo musical «Galicia Classics». Será en el conocido como «espacio de las columnas», con una acústica propia y muy característica, donde el músico interpretará las suitesde Bach, piezas que él mismo describe como su «Biblia personal» y como «no sólo uno de los grandes monumentos de la música barroca sino también de la cultura occidental».

Heredero de la tradición de Mstislav Rostropovich y Gregor Piatigorsky, con los que se formó durante su juventud, Maisky es considerado como uno de los violonchelistas más reputados del panorama actual. De ahí que las entradas para los dos pases que protagonizará en tierras gallegas se agotasen a los pocos días de salir a la venta.

Sesión nocturna con Bach

En la sesión de esta tarde, que tendrá lugar a las 20.30 horas, el autor deleitará a los asistentes con su interpretación de las suites 1, 4 y 5 de Bach mientras que en el pase del jueves está previsto que toque las suitesnúmero 3, 2 y 6. A propósito de las composiciones elegidas para tal evento, Maisky reconoció que se trata de «una muestra de la grandeza del espíritu humano, que no pertenecen a ningún tiempo ni a ningún lugar». «Reducir Bach a un compositor barroco es un insulto para un genio de su calibre. Fue un compositor barroco porque vivió en ese periodo, pero es el más romántico de su tiempo, el más grande moderno. Escúchese la zarabanda de la “Quinta Suite”: ¡Podría haber sido escrita ayer!», opina Maisky.

La carrera musical de este amante del género clásico comenzó cuando con ocho años decidió tomar clases de chelo, empujado por la afición de sus dos hermanos mayores que tocaban el piano y el violín. Su carrera se vio tristemente interrumpida en la década de los setenta, cuando fue condenado a dos años de reclusión en un campo de trabajo. Para poder librarse de la pena hubo de ser internado en un centro psquiátrico, de donde salió para emigrar a Israel y posteriormente a Bélgica, país en el que reside en la actualidad.

Años más tarde, su trayectoria como violonchelista le reportaría numerosos premios internacionales —caso del Grand Prix du Disque y del Record Academy Prize— y también la posibilidad de formar tándem con algunos de los directores más prestigiosos del momento, como el argentino Daniel Barenboim, con el que compartió cartel en el Galicia Classics. Ahora pisa suelo gallego para deleitar con una de las actuaciones más esperadas del año.