El CIS alimenta las aspiraciones del PP de alcanzar el techo de los 15 diputados
Feijóo saluda a varias mujeres en el mitin de la localidad ourensana de O Barco - abc
ELECCIONES

El CIS alimenta las aspiraciones del PP de alcanzar el techo de los 15 diputados

Vaticina un ascenso de cuatro diputados a costa de los socialistas, que caen hasta los seis escaños. Los populares no se confían mientras el PSOE se aferra a la alta tasa de indecisos

JOSE LUIS JIMÉNEZ
SANTIAGO Actualizado:

De utopía a objetivo posible. La prospección del CIS sobre la intención de voto de los españoles de cara a las elecciones del 20-N arroja para Galicia el escenario que el PP se planteó como meta: una subida de cuatro escaños hasta alcanzar un techo histórico de quince diputados en la comunidad de los 23 que están en liza —el anterior hito estaba en los 16 de 25 logrados en 2000—. En el otro extremo, un PSOE que extiende al Finisterre su debacle generalizada en todo el país y cede tantas actas como suben los populares. El BNG sobreviviría y mantendría sus dos representantes en el Congreso, toda vez que el asiento en el Senado es por designación autonómica y no salido de las urnas.

La encuesta del CIS coincidiendo con el primer día de campaña infunde ánimos a un Partido Popular del que vaticina que ganaría un diputado en cada una de las cuatro provincias gallegas, llegando a cinco en La Coruña, cuatro en Pontevedra y tres en las circunscripciones de Lugo y Ourense. Los socialistas se quedarían en seis diputados, igualando sus peores registros de 2000 y 1979. Sólo obtendría un representante lucense y otro ourensano, por dos pontevedreses y otros tantos coruñeses.

Hasta el momento, los populares gallegos se habían mostrado prudentes a la hora de establecer los objetivos electorales, incluso después de que Alberto Núñez Feijóo fijara como meta los quince escaños. Subir cuatro diputados a costa de los socialistas era una pretensión muy ambiciosa, que casi nadie se atrevía a pronunciar en alto. Aunque lo presagiaran algunos sondeos internos. Ahora lo dice el CIS, y ni siquiera así lanzan las campanas a vuelo.

«La credibilidad de CIS es limitada», aseguraron a ABC fuentes populares, «y para nosotros apenas es un punto de partida para el trabajo de esta campaña, por mucho que coincida con nuestros objetivo». Sobre los datos, el PP matiza que «las encuestas no dan votos, los dan los ciudadanos en las urnas» y asegura que «no nos vamos a confiar pese a que el CIS lo intente».

En la trinchera socialista se aferran al 35% de indecisos para justificar el aparente naufragio. «Ese es un votante nuestro que es al que tenemos que movilizar, es el objetivo central de nuestra campaña», indicaron a ABC fuentes del PSdeG, «porque además los sondeos internos no predicen esa caída que da el CIS». El socialismo gallego aspira a que el retroceso sea menor que en el resto de España, como ya ocurrió en las pasadas municipales.

Feijóo, en Valdeorras

«Sumar y gobernar para todos, sin distinción». Alberto Núñez Feijóo aplicaba ayer en el Barco de Valdeorras la máxima del PP, «llegó la hora del cambio, la hora de responder a la demanda de la ciudadanía que pide a gritos devolver el sentido común a la gestión pública». En esta línea, el líder de los populares gallegos proclamó que existe una alternativa clara que permitirá dejar a un lado las promesas del pleno empleo con subidas rcord de paro; la mayor irresponsabilidad de la historia de los presupuestos; el copago de la pensiones; los incumplimientos sistemáticos con las autonomías; y el decrédito que vive España fuera de sus fronteras.

Frente a ello, defendió un programa de realidades que se fundamenta en «la planificación, el rigor y la eficiencia», «que cree en las posibilidades del país y de sus ciudadanos», una alternativa a la que puso nombre y apellidos: Mariano Rajoy. En tiempo de descuento, convencido de que España puede volver a ser el país que fue, «tras cuatro años perdidos de Gobierno socialista», pidió el apoyo de los protagonistas de sus propuestas de futuro; a los desempleados, a las mujeres y hombres del rural, a los jóvenes, a los pensionistas, a los ciudadanos en general que confíen en que «la política puede cambiar en dos semanas». Y puesto que no hay nada ganado aún, añadió que «la victoria de España y la del Partido Popular se pueden iniciar de un mismo modo: votando».