LA LUPA

Ajustes de cuentas

En el fondo, el PSOE gallego opta entre la vergüenza del fraude a la hacienda local de uno y el ridículo del encuentro en la gasolinera del otro

alfredo aycart
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SE ha desmentido ya la hipótesis de un Congreso de aclamación por incomparecencia de adversarios al actual secretario general. A cambio, el PSOE gallego se enfrenta a lo que a todas luces parece más un ajuste de cuentas que a un encuentro en el que el debate de ideas pudiera concluir en una alternativa unitaria y bien armada ideológicamente a la presidencia de Alberto Núñez Feijóo en las próximas elecciones autonómicas.

Se disfrace como se disfrace en estas jornadas previas o en las posteriores a la elección del líder del partido, el partido que se juega es una desordenada pelea con tintes tabernarios para satisfacer el insaciable apetito de cargos de unos; el afán de venganza de quienes han acumulado en los últimos meses agravios inventados o reales hacia Manuel «Pachi» Vázquez; las inabarcables ansias de protagonismo del alcalde de Vigo y la figura que se enfrentará al presidente de la Xunta.

La candidatura de Elena Espinosa revela la magnitud de la desorientación del partido, incapaz de asumir las consecuencias de su brutal pérdida de poder institucional. Se trata la ex ministra de Agricultura de una figura menor, de escasa presencia en los órganos internos y sin raigambre entre la militancia. Carente de peso político interno, tampoco puede presumir de prestigio social y, para culminar el pastel, ni siquiera es parlamentaria, con lo que tendría que hacer oposición coja de respaldos y manca de altavoces.

Hay tradición en el PSOE reciente de elevar a las alturas a políticos intrascendentes. Triste favor es en este caso el que hacen a la disciplinada ex ministra, obligada a ocupar el hueco que han declinado otros dos titulares de Zapatero con más renombre: Francisco Caamaño, desbancado porque la única vez que se ha definido ha sido para apoyar una candidatura derrotada, y José Blanco, obligado a estar más pendiente ahora de sus avatares judiciales.

En cualquier caso, una victoria de quienes presentan a Espinosa permitiría a Carmela Silva simultanear cargos y dejaría manos libres a Caballero en Vigo, pero sobre todo, despejaría de rivales la incorporación como candidato a la Xunta de una figura de más prestancia que Manuel Vázquez. Quizás el propio Blanco, si consigue sustraerse del caso Campeón. Lo que se ventila en el PSOE en definitiva es optar entre la sartén vergonzosa de la defraudación al fisco municipal de uno y el ridículo cazo saetinesco de los encuentros clandestinos en los aparcamientos de las gasolineras del otro.