Acorralando al ladrón del Códice

Se va cerrando el círculo de la desaparición. La investigación abierta desde el 5 de julio apunta a una posible venganza entre trabajadores como supuesto móvil

SANTIAGO Actualizado:

Las venganzas y rencillas entre los trabajadores de la Catedral compostelana podrían haber sido el móvil que empujó al ladrón del Códice Calixtino a apropiarse de una pieza literaria de incalculable valor. Una hipótesis que, según fuentes cercanas a la investigación, ha cobrado fuerza en las últimas semanas. En esta dirección, la Brigada de Patrimonio de la Policía Nacional que investiga la misteriosa desaparición de esta joya del patrimonio histórico-cultural de Galicia y de la tradición cristiana pretende acorralar al autor del delito. Por lo que cuentan, todo apunta a que los agentes responsables podrían estar cerca de descubrir la identidad de la persona más buscada en la Comunidad desde el pasado 5 de julio.

«Quien se lo llevó sabía de qué se trataba y cómo llegar a él». Estas palabras pronunciadas por el deán dejaban al descubierto que los responsables del robo podrían haber sido personas vinculadas y familiarizadas con la institución; con él coincidían los muchos expertos que desde la sonada sustracción se han manifestado sobre el suceso que mantiene conmocionada a Galicia. Solo tres personas tenían acceso directo a la caja fuerte que custodiaba este tesoro del siglo XII y fue, precisamente, una de ellas la que tras percatarse de su ausencia se ponía en contacto con el personal de la comisaría compostelana, activando sin dilación los protocolos previstos para este tipo de casos.

No se trata del primer Códice Calixtino, pero sí el más antiguo de los conservados como una de las mejores fuentes documentales del Camino de Santiago a través de sus 225 folios de pergamino. Con un valor que nadie se atreve a aproximar, todo apuntaba desde un principio a un «robo por encargo», por parte de algún «caprichoso coleccionista». Si bien, el acceso restringido al archivo en el que se encontraba la obra, blindado con un potente sistema de alarmas antiincendios que no llegó a activarse, obligaba a abrir nuevas líneas de investigación con la mirada puesta en su entorno más cercano. Coincide que tampoco las cámaras de vigilancia apuntaban directamente en el momento de la sustracción.

Interrogatorios

Toda una serie de despropósitos que apuntan a que hubo premeditación por parte del ladrón y que éste no lo tuvo nada difícil para hacerse con el codiciado tesoro. Hasta el último sacristán del templo compostelano ha sido interrogado y los vídeos de seguridad han sido visionados al milímetro por parte del núcleo de la investigación en curso, formado por una docena de especialistas, de los cuales tres forman parte de la Brigada Central de Patrimonio de Madrid y los demás pertenecen a la policía científica de Santiago y La Coruña.

Sea como fuere, lo cierto es que el tema preocupa y la gente habla. A este respecto, el delegado del Gobierno en Galicia, Miguel Cortizo, toma la palabra para pedir prudencia y exigir silencio. En alusión a las diversas hipótesis sobre las que se han pronunciado los medios de comunicación en los últimos días, a pesar de que todas ellas apuntan en la misma dirección, considera que es necesario dejar trabajar a los equipos policiales con el objetivo de no interrumpir el curso de sus investigaciones acerca de la sorprendente desaparición.

De incalculable valor histórico, el Códice Calixtino se atribuye al papa Calixto II, de ahí el nombre por el que es conocido, y tiene una gran importancia artística e histórica que surge de la necesidad de difundir la devoción por el Apóstol Santiago en el siglo XII.

El manuscrito robado de la Catedral de Santiago es el ejemplar más antiguo y completo de la obra denominada Liber Sancti Iacobi, de la que existen unas 200 copias históricas repartidas por toda Europa, entre ellas en Barcelona (procedente del monasterio gerundense de Ripoll), Madrid, Salamanca, Lisboa, Londres, Pistoia (Italia) y El Vaticano.