El líder de En Marea, Luís Villares, en rueda de prensa
El líder de En Marea, Luís Villares, en rueda de prensa - EFE
CRISIS EN EL RUPTURISMO

Villares rechaza dejar la portavocía y mantiene su pulso con Podemos

El líder de En Marea aclara que ningún diputado le ha pedido dejar el cargo

SantiagoActualizado:

Luís Villares no contempla ningún cambio dentro del grupo parlamentario de En Marea. Ni una escisión de diputados del sector crítico al grupo mixto —hecho que descartó «absolutamente» en una entrevista el pasado domingo en ABC— ni un relevo en la portavocía, actualmente bajo su responsabilidad. Ayer volvió a dejarlo claro. Después de que el líder de Podemos Galicia, Antón Gómez-Reino, le instara a dimitir por el revuelo de las primarias, Villares le lanzó un dardo de vuelta: «Si yo fuese Gómez-Reino emplearía mis entrevistas para dar cuentas de mis negociaciones de la agenda gallega en los Presupuestos Generales del Estado».

El ganador de las elecciones internas no rehuyó el cuerpo a cuerpo dialéctico con el líder de los morados ni dio pábulo a los rumores que especulan con una opa de sus rivales para apartarlo de la portavocía en la Cámara. Pese a que la mayoría de diputados del grupo son afines al sector crítico —compuesto por Podemos, EU, Anova y las alcaldías «rebeldes»—, Villares aclaró que no había escuchado «a diez compañeros decir tal cosa». «Quien tiene que cuestionar o poner a alguien al frente del grupo parlamentario son las inscritas», aclaró en rueda de prensa.

Es más, para el líder de En Marea, su puesto está asegurado desde que encabezó la confluencia en las elecciones autonómicas de 2016 y consiguió su entrada como «segunda fuerza política» en el Legislativo autonómico. «Cualquiera que aliente ese discurso público está fracasando porque se alejará del mandato ciudadano», terció. El razonamiento es el mismo que empleó hace tres días en su entrevista con este diario. En aquella ocasión, recalcó que «a nada que se lean los estatutos de En Marea, se verá que el candidato a las autonómicas es el portavoz del grupo parlamentario». «Estoy seguro de que algunas desafortunadas declaraciones de estos días son debidas a que no se leyeron los estatutos, algo que a estas horas se habrá corregido».

En la misma entrevista, con todo, Villares hizo una distinción entre la cúpula de Podemos y sus bases, a las que no dejó de hacer guiños por su supuesta inclinación a seguir vinculados con En Marea. «Hay un divorcio evidente entre las bases y la cúpula de Podemos en Galicia», llegó a sentenciar.

Sin embargo, Gómez-Reino no ha sido el único que ha sugerido el cese de Villares. La líder de Esquerda Unida, Eva Solla, deslizó la semana pasada que el futuro del puesto quedará en manos de lo que decida el grupo parlamentario de puertas adentro, donde es sabido que Villares no tiene mayoría: solo tres de los catorce parlamentarios suscribieron su lista en las primarias.

Relaciones desgastadas

No obstante, los problemas que atraviesan las relaciones entre Podemos Galicia y el líder de En Marea no son del todo recientes. La distancia comenzó a ensancharse desde el pasado verano. Concretamente desde que la victoria de Gómez-Reino en las primarias de la formación morada supuso también un cambio en los lazos del partido con En Marea, hasta ese momento prácticamente nulos.

El cambio se notó a las primeras de cambio. Al poco de acceder al cargo, Gómez-Reino movilizó a sus bases para que participaran masivamente en las primarias de En Marea y facilitaran el adiós de Villares al frente de la confluencia. Pero no sucedió así. Tras la suspensión de las primeras votaciones e infinidad de acusaciones sobre la limpieza del proceso, el magistrado ganó por veinte puntos al candidato de los críticos, David Bruzos.

A partir de ahí, la tensión ha ido a más. Podemos encargó una auditoría que acabó detectando «graves fallos de seguridad»en la plataforma de voto y presentó una hoja de ruta para iniciar el camino hacia una posible ruptura con En Marea. Fractura que, de momento, no ha ido más allá de un mero ejercicio retórico.