Alumnos del Campus Tecnológico atendiendo a las explicaciones
Alumnos del Campus Tecnológico atendiendo a las explicaciones - CEDIDA
ACTIVIDADES

Los drones son para el verano

Diseño de apps, robótica o impresión 3D son parte de los talleres que el III Campus Tecnológico de la USC y Play Code Academy ofrece a jóvenes de 6 a 16 años

SantiagoActualizado:

Una serie de talleres dedicados a que niños y jóvenes de 6 a 16 años disfruten de las nuevas tecnologías y desarrollen habilidades relacionadas con ellas, se llevarán a cabo a lo largo de toda esta semana. La Universidad de Santiago de Compostela dio comienzo este lunes al tercer Campus Tecnológico de verano.

La idea de este proyecto surgió de la mano de la empresa Play Code Academy, que se dedica a la formación en las nuevas tecnologías y que, durante el año, oferta actividades de caracter extraescolar para los niños. Según fuentes de la empresa, desde hace un tiempo llevan observando que «existe una gran demanda para el verano de cursos como estos» y, por tanto, decidieron tomar cartas en el asunto.

A la USC, por su parte, cuando se le propuso este proyecto, lo acogieron con entusiamo, pues les pareció «una iniciativa interesante para ofrecer a la ciudad», indican miembros de Play Code Academy. De esta forma, ambas instituciones marcan una diferencia dentro del panorama de actividades de verano, donde predominan sobre todo los campus deportivos.

Gracias a estas jornadas, más de 60 niños y jóvenes tendrán la oportunidad de iniciarse en el mundo de las nuevas tecnologías y descubrir el diseño de apps, el manejo de drones ​ola impresión 3D entre otras de una forma divertida y amena. Los más pequeños van a poder crear sus propios robots y aplicaciones para teléfono móvil dando rienda suelta a su creatividad e ingenio. También aprenderán los conceptos básicos de domótica y cómo ésta se integra en nuestra rutina diaria.

Según miembros de la empresa promotora, uno de los objetivos es que los jóvenes «asocien el aprendizaje con algo que les gusta». Para conseguirlo, intentan realizar actividades participativas con temáticas que ya de por sí les presentan gran iterés, como es la programación de videojuegos o la robótica. Se trata de evitar las clases teóricas para sustituirlo por clases prácticas desde un primer momento.

Además, la especialización no es ningún problema. A pesar de que hay alumnos que repiten en estas jornadas por segundo o tercer año, muchos otros alumnos parten de una base nula de conocimiento sobre programación o tecnología. Es por ello que las actividades que realizan «son muy abiertas y les permiten a los alumnos ir poco a poco trabajando lo que se plantea en clase sin necesidad de que se sientan perdidos», aseguran fuentes de la empresa. Una manera de que los niños aprendan mientras se divierten en un verano, sin duda, diferente.