Una «Turandot» de cine

J.J. PONCE | LA CORUÑA
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Se trata de una producción del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, bajo la dirección escénica de Chen Kaige, uno de los más conocidos directores de cine chinos. El maestro Miguel Ángel Gómez Martínez estará en el foso con la Orquesta Sinfónica de Galicia. Este trabajo inaugurará el próximo 19 de noviembre, la temporada 2009-2010 de la Ópera de Monte-Carlo pero antes pasará por la LVII edición del Festival de Ópera de La Coruña.

La producción toma elementos de la ópera tradicional china, para plantear una dualidad entre lo real y lo irreal. El propio Kaige señaló que Turandot «es un drama de personajes, pero se ambienta en un escenario real». Giacomo Puccino perteneció a una familia de compositores y la muerte de su padre le aseguró el puesto de organista en su ciudad natal. Su primera experiencia operística le llevó a Pisa para ver una representación de la «Aida» de Verdi, para lo que tuvo que hacer 30 kilómetros a pie. Esta experiencia le convenció para abandonar las composiciones para órgano y dedicarse a la ópera.

De la amplia producción pucciniana, «Turandot» es uno de los títulos que ha pasado a formar parte estable de las programaciones de los más importantes teatros internacionales, con pasajes bellísimos que se han convertido en referencia para los cantantes. Recuérdese, por ejemplo el «Nessum dorma» (inolvidable Calaf de Pavarotti) o el aria de Liù «Signore, escolta!», con la referencia absoluta de Monserrat Caballé en su trabajo con Mehta.

La obra está ambientada en ambiente pekinés, (La «Ciudad Prohibida»), y la prematura muerte del compositor impidió que la terminase totalmente, si bien sus notas de trabajo permitieron finalizarla. En este sentido el aria de Calaf forma parte de la leyenda creada al respecto, en referencia a los trabajos de Franco Alfano para poner colofón a la partitura, estrenada en La Scala de Milán bajo la dirección de Arturo Toscanini.

Carga emocional

Si algo caracteriza a la música de Puccini es la carga emocional que aporta en sus obras, más que los aspectos intelectuales y compositivos de otros autores, y quizá por ello no todos sus contemporáneos llegaron a comprender su estilo en la medida en que se merecía. Su intención era emocionar al espectador y lo consigue con creces, de ello dan prueba los bellísimos pasajes que emergen en cada una de sus composiciones.

«Turandot» empezó a tomar forma en enero de 1921 y tres años más tarde estaban completos los dos primeros actos. Una afección cancerígena de garganta impidió la finalización del tercer acto, en el que se enmarca una de las arias más bellas de toda la producción del autor, la referida Nessum dorma. La trama argumental presenta a una princesa Turandot fría y distante que intenta hacer resolver tres enigmas a sus pretendientes, condenándolos a muerte si no lo consiguen. Calaf los desvela antes de que la princesa descubra su nombre.