David Pena y Elsa Pérez, de la Asociación Andrea, con su hijo Marco, y el perro Benito en su casa de San Salvandor dos Penedos, Allariz
David Pena y Elsa Pérez, de la Asociación Andrea, con su hijo Marco, y el perro Benito en su casa de San Salvandor dos Penedos, Allariz - MIGUEL MUÑIZ

En las tierras del radón

El 70% la superficie gallega presenta riesgo de concentraciones inseguras de este gas radiactivo natural

SantiagoActualizado:

Cuenta la leyenda que las peñas de granito que enmarcan San Salvador dos Penedos se desplomarían sobre las casas si la talla del Cristo crucificado de su ermita abandonase algún día el templo. En ese enclave, integrado en la Reserva de la Biosfera, y rodeado por los imponentes altos de San Marcos, As Picoutas y el Monte do Castelo, el plan de rehabilitación del núcleo encontró un obstáculo invisible: el radón. Este gas, proveniente de la descomposición del uranio propio en el sustrato granítico, e identificado desde 1988 como agente multiplicador del riesgo de cáncer de pulmón, entorpeció el proyecto con el que David Lema y Elsa Pérez, de la mano del Ayuntamiento de Allariz y de la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural (Agader), se establecieron en San Salvador.

En las viviendas rehabilitadas por esta pareja de psicólogos para desarrollar el centro de terapia asistida con burros, se midieron concentraciones próximas a los mil Becquerelios por metro cúbico, ampliamente por encima de los 300 Bq que –con criterios más permisivos que otros países del entorno – la UE marca en su directiva de 2013 como referencia y sobrepasando con creces el umbral idóneo de 100 Bq establecido por la propia Organización Mundial de la Salud en 2009 en base a la evidencia científica de que el riesgo de cáncer broncopulmonar se incrementa un 16% por cada 100 Bq por metro cúbico adicionales. Con buena parte de las paredes de su casa excavadas directamente en la roca, las mediciones en la habitación de su hijo Marco, recuerda David, arrojaron datos «casi diez veces superiores a lo que aconseja la OMS».

Las emanaciones de radón resultan inocuas cuando se disipan en el aire libre, pero pueden representar un riesgo para la salud cuando la construcción impide su liberación y el gas se estanca en las viviendas. Aunque la exposición a concentraciones elevadas no está científicamente asociada con trastornos del sueño, los problemas continuados para dormir fueron los que, tras un periplo de cuatro años por especialistas médicos y distintos estudios que descartaron otras causas, llevaron a esta familia hasta el Laboratorio de Radón de Galicia.

A partir de ahí, con el asesoramiento del equipo científico de la Universidade de Santiago y de la Oficina de Rehabilitación Municipal de Allariz, comenzaron las adaptaciones en la vivienda. La restauración inicial, lamenta David, sufrió serias modificaciones: cintas antirradón recorriendo de arriba a abajo las paredes, láminas sintéticas aislantes sobre el suelo de castaño de la primera planta, toberas en la fachada y un sistema de extracción para expulsar al exterior el aire que circulaba por las cámaras de aislamiento. Los niveles de radón disminuyeron finalmente a cifras «asumibles» en el entorno de los 160 Bq, pero con un alto coste de intervención que, apunta David, podría haberse evitado con conocimiento previo y soluciones integradas en la rehabilitación inicial.

«Lo que nos encontramos fue que no había un consenso claro sobre las acciones más adecuadas para paliar el problema. Llamábamos a las empresas y cada una proponía una solución», explica Bernardo Varela, concejal de Medio Ambiente de Allariz. La experiencia de San Salvador dos Penedos, afirma, «nos sirvió para abrir los ojos a esta realidad, en el sentido de poder orientar a la gente que hace restauraciones en nuestro municipio para que tome medidas apriorísticamente».

Preocupación en Carballeda

Y es que la concienciación sobre el gas radón avanza. La preocupación por el nivel de exposición de sus vecinos y la frecuencia de enfermedad oncológica en su entorno, explica Luís Milia, alcalde de Carballeda de Avia, llevó recientemente a este municipio orensano a solicitar la colaboración de la Diputación provincial y de la Xunta para, bajo la supervisión del Laboratorio de Radón de Galicia, completar las mediciones en su demarcación.

El Laboratorio que dirige Juan Miguel Barros acumula mediciones en algo más de 3.400 viviendas de la comunidad, realizadas fundamentalmente en el marco de estudios epidemiológicos. Estos registros componen un mapa actualizado que refleja niveles de riesgo en 42 de las 53 comarcas y un 23,3 % de viviendas con datos superiores a los 200 Bq, la mayoría en Orense y Pontevedra.

Colaboración Sanidade-USC

Con la intención de reforzar la información disponible, el Laboratorio y la Consellería de Sanidade avanzan en un convenio de colaboración para ampliar las mediciones y extraer datos sobre los que apoyar las estrategias de acción. «La línea que vamos a explorar ahora es mejorar la caracterización del radón a nivel municipal. Para nosotros lo ideal sería pasar de un mapa municipal a un mapa por secciones censales, que nos ofrecen muestras del orden de 2.000 habitantes, permitiéndonos hacer un zoom en todos los municipios. Lo interesante es que va a población, no a superficie: a mí no me importa que el macizo de Pena Trevinca no tenga mediciones porque allí no vive nadie, lo que quiero saber es si hay o no un problema allí donde vive la gente», expone Alberto Ruano, profesor titular de Medicina Preventiva y Salud Pública de la USC y miembro del Laboratorio de Radón.

A la espera de que el Gobierno estatal defina el plan de acción que supondrá la adaptación de España a la directiva europea de 2013 (la fecha límite es 2018), Infraestruturas e Vivenda también ha completado algunos pasos. El Ministerio de Fomento, indican fuentes de la Consellería, trabaja en nuevo documento para completar el Código Técnico de Edificación, pero algunas de las medidas forman ya parte de la normativa de habitabilidad autonómica y del manual de recomendaciones para la rehabilitación de viviendas. Su línea de ayudas para obras de mejora en casas situadas en el Camino de Santiago, apuntan, incluye la protección antirradón entre las actuaciones subvencionadas.