Loreto Somoza, coordinadora del área de Mayores y Discapacidad de Cruz Roja Galicia
Loreto Somoza, coordinadora del área de Mayores y Discapacidad de Cruz Roja Galicia - IAGO LÓPEZ
Tercera edad y soledad

«Si ves a un niño solo, llamas a Menores; con los mayores, en cambio, miramos hacia otro lado»

Cinco personas fallecieron solas en poco más de una semana en Galicia sin que su muerte se detectase hasta pasados días. «El envejecimiento es un éxito que debe acompañarse de derechos», señala a ABC la responsable de Mayores de Cruz Roja

SantiagoActualizado:

Hasta cinco casos consecutivos concentrados entre los últimos días de julio y primeros de agosto de personas mayores fallecidas en la Comunidad en la soledad de sus casas, sin que su falta llamase la atención del entorno hasta pasados días, volvían a colocar sobre la mesa un fenómeno silente, el de la soledad no siempre voluntaria de la población mayor. Con casos que periódicamente remueven la conciencia colectiva —a principios de año la historia de Paz motivó una intervención de oficio del Defensor del Pueblo: a sus 91 años esta vecina de La Coruña pasó 19 días desatendida en su vivienda, cinco de ellos sin comer ni beber—, la realidad del aislamiento, asociada al envejecimiento poblacional y a la reducción del tamaño de las familias y las redes de apoyo, se ha hecho hueco en las agendas. El pasado junio, el Parlamento de Galicia aprobaba por unanimidad una iniciativa instando a la Xunta a ponerse en marcha, comenzando por un estudio en profundidad del fenómeno y la confección de un censo ajustado que permitiese identificar a esa población mayor en posible riesgo de abandono por falta de relaciones personales.

Los hogares formados por una única persona han pasado en la última década, según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), del 18,79% al 21,65% en la Comunidad, y la población mayor sobrepasa el 25% del censo total gallego. Al margen de los datos —parciales e incompletos— y de las actuaciones que se puedan liderar desde los poderes públicos, entidades como Cruz Roja, con una dilatada experiencia en el trabajo con la tercera edad a sus espaldas —como prestadora, entre otros, del servicio de teleasistencia en colaboración con la Xunta de Galicia—, llaman la atención sobre la pertinencia de un cambio de modelo que requiere la implicación de todos. «Tenemos que trabajar a nivel de derechos de las personas mayores», expone Loreto Somoza, coordinadora del área de Personas Mayores y Discapacidad de Cruz Roja en Galicia. El envejecimiento, apunta, es un éxito social, ligado al avance de la medicina y de la calidad de vida, «pero que tiene que ir acompañado de una serie de derechos y de servicios para estas personas». «Si ves a un niño solo en la calle o te enteras de que pueda estar desatendido llamas a Menores y automáticamente se pone en marcha una respuesta. Con los mayores, en cambio, miramos hacia otro lado. Muchas veces ves a una persona mayor que va sola, encogida con su bolsa de la compra y no actuamos. Debemos entre todos preocuparnos un poco por este segmento de la población. Acercarnos si vemos alguna situación que nos intranquilice, hablar con esa persona o comunicárselo a la trabajadora social... Tenemos que darnos cuenta de que también son nuestra responsabilidad, y tendremos que reinventar sistemas porque el Estado no es capaz de abarcar todo; tiene unas obligaciones, desde luego, pero también están las familias, estamos los vecinos, el cartero, los taxistas, el de la tienda... habrá que buscar maneras de hacer redes informales de apoyo, como voluntarios en los barrios para tener un mínimo control de que las personas están bien», expone Somoza.

Fórmulas para estar cerca

Y es que, indica la experta, no se debe perder de vista que los servicios sociales no pueden ser invasivos, que su actuación debe ser solicitada o consentida y que nunca se puede descuidar el exigido respeto a la intimidad, la autonomía y el poder de decisión de cada persona. La soledad, señala, no siempre tiene que ser dolorosa; la clave, está en el aislamiento. «Tiene que ser un trabajo de todos. Tenemos que hacerle saber a la gente mayor que si lo desea puede pedir ayuda, y, al mismo tiempo, que todos si vemos algo lo comentemos y que la Administración también comience a hacer estudios pilotos, buscar fórmulas para estar cerca. Yo empezaría por las grandes ciudades, por barrios, a lo mejor con un trabajo desde los centros de salud con campañas para que sepan que si les pasa algo estamos detrás para poder ayudarlos», reflexiona la coordinadora de Mayores de Cruz Roja Galicia.