El candidato socialista fotografiado en el casco histórico compostelano
El candidato socialista fotografiado en el casco histórico compostelano - CEDIDA
Xosé Sánchez Bugallo

«Si fuésemos la oposición facilitaríamos las cuentas de 2019, 2020 y 2021 por el Año Santo»

«Santiago lleva ocho años perdidos y a mí eso me come la moral», afirma el candidato socialista a la alcaldía de Santiago

SantiagoActualizado:

Sopla el viento a favor en la céntrica sede de campaña de Xosé Antonio Sánchez Bugallo, candidato de los socialistas a la alcaldía compostelana. En ella recibe a ABC en una nueva campaña electoral extenuante. Con la experiencia de ya haber gobernado en la mochila, Bugallo se reivindica a sí mismo y a su partido como la mejor opción para Santiago y defiende el papel que jugó su formación en el Pazo de Raxoi en la última legislatura, absteniéndose en los tres primeros presupuestos de Compostela Aberta, pero negándose a aprobar el último, algo que les valió acusaciones de electoralismo. El candidato también ve fundamental la preparación de la ciudad para el Año Santo de 2021.

—¿Cómo se vive la campaña después de un momento tan duro como la pérdida de Alfredo Pérez Rubalcaba el pasado viernes?

–Era su amigo, y tuve la ocasión de estar con él en la Ejecutiva Federal del PSOE. Era entrañable, además de un político brillante y muy inteligente. Es un golpe duro, pero también confirma su frase que dice que en España matamos o enterramos muy bien. Hubo una negativa absoluta a reconocerle sus méritos y virtudes en vida. Qué duda cabe de que muchos preferirían que su rival político fuese menos inteligente, menos brillante y menos decidido de lo que era él. Al final esto da una oportunidad para hacer un reconocimiento razonable de nuestro pasado más inmediato dentro de la sociedad y también del PSOE, donde había una ruptura generacional y como una tentación de enterrar a toda una generación.

–Los datos del CIS le dan la victoria con un resultado que sigue en consonancia con los buenos datos de su partido en las generales, pero hablan de un alto número de indecisos. La campaña va a ser crucial.

–Así es, aunque los indecisos van bajando día a día y muchos de ellos son voto oculto, pero yo creo que el voto indeciso en Santiago ahora mismo no pasa del 20% y no es ese 40% que refleja el CIS. Estoy muy satisfecho de la evolución de la campaña y de la recepción de los ciudadanos. Tras mi anuncio hace seis meses no he recibido ni una mala palabra. La gente entiende como una apuesta total la decisión del partido de presentar mi candidatura y después que yo aceptase. Probablemente el PSOE y los ciudadanos piensen que en este momento era la mejor opción que se podía presentar. Yo también lo pienso, por eso la acepté: si pensase que hubiese una mejor opción la propondría y apoyaría. Aunque por supuesto hay personas que son igual o mejores que yo en el partido.

–¿Por qué vuelve [fue alcalde desde finales del 1998 al 2011] ahora?

–Porque Santiago lleva ocho años perdidos y a mí eso me come la moral. Es una ciudad que se queda atrás, en muchas materias se volvió 20 años atrás. Eso lo perciben los ciudadanos, que están muy disgustados independientemente de la ideología. Muchos piensan que puedo ser útil para que la ciudad coja impulso, para que afronte el Año Santo de 2021 que lo tenemos sin ninguna preparación. Llegamos al Año Santo, de seguir así, en peores condiciones y con menos medios que para el de 1993. Mucha gente reconoce mi experiencia en el de 1993, 1999, 2004 y 2010. Y piensan que esto es una garantía para afrontar este reto. No me pude negar cuando me lo propusieron.

–Cada vez hay más turistas en Santiago, algo positivo pero que a la vez ocasiona problemas en la Zona Vieja. ¿Qué propone para que Santiago no acabe con un modelo parecido al de ciudades como Barcelona?

–Es muy complejo, pero hay que articular la convivencia entre ciudadanos y turistas. Eso quiere decir regular los pisos turísticos, de los que no hay censo y hacerlos compatibles con las personas que quieren vivir en Santiago. No se puede permitir un aumento descontrolado. Además, creo que la ciudad abandonó su política turística. Tiene que buscar un perfil de turista propio, no solo el religioso, que funciona extraordinariamente bien, pero en el que hay mucho excursionismo. Llegan a las 11, van a la misa del Apóstol a las 12 y a la una y media se van. El turista pernocta en la ciudad. Hay que apostar por un turismo cultural, de congresos, gastronómico. Hay que definir un perfil turístico propio. También tenemos que ser una ciudad limpia, impoluta, y no permitir las situaciones de abandono y deterioro de limpieza que estamos viviendo.

–Una de las propuestas de las que más se ha hablado es de la posibilidad de una fusión de concellos, como Santiago y Teo. Usted no es partidario, pero sí de más integración de lo que se conoce como Gran Santiago…

–Creo que es una cortina de humo para tapar la falta de gestión y algo que se saca en campaña y después se olvida. No es realista y los ciudadanos de los concellos limítrofes lo pueden ver como un intento anexionista o agresivo. Aunque si los ciudadanos de algún concello consideran oportuno unirse a Santiago lo valoraremos. Pero fuera de un proceso electoral. Aun así, hay que avanzar en la integración de servicios: en el transporte metropolitano, con una entidad metropolitana de transporte participada mayoritariamente por la Xunta, pero también por los concellos según el número de usuarios. También en agua, saneamiento, limpieza y tratamiento de residuos.

–¿Cómo se integra el Gaiás y la Cidade da Cultura en la ciudad, para que sea un elemento más accesible para los ciudadanos? Usted propone un teleférico.

–Esa es la pregunta. ¿Cómo hacemos para rentabilizar una inversión que costó a los gallegos 430 millones de euros? Están ahí escondidos como quien echa montones y montones de billetes de 500 euros y luego los deja para que no los vea nadie. Tenemos la obligación de rentabilizarlo. Uno de los problemas es que está a desmano: se ha avanzado ahora con la conexión de la AP-9. Pero el estudio que teníamos hace 10 años es que esa conexión le podría aportar a la Cidade da Cultura dos millones de visitantes, lo que significaría multiplicarlos prácticamente por 10. Es una forma de ponerla en valor, pero también a la ciudad: para el turismo sería un atractivo para que se permaneciese más tiempo. No podemos centrarnos la demagogia de «oh, la Cidade da Cultura, ¡no quiero ni verla!». «No quiero verla», dicen, pero nos gastamos 430 millones en ella.

–Su partido ha vivido cuatro años duros en la oposición y se han abstenido varias veces para que Compostela Aberta sacase adelante sus presupuestos. Aun así, el Gobierno les ha acusado de entrar en campaña estos últimos meses tras no aprobar los presupuestos de 2019. ¿Cómo valora la actuación de su grupo?

–Creo que el PSOE mantuvo una posición muy digna y muy coherente en condiciones muy difíciles. Nadie está a salvo de que un concelleiro no quiera tomar posesión. Pero el Constitucional ha sentenciado que el escaño es del concelleiro, y si no quiere no toma posesión. El PSOE tuvo posición constructiva, y hay que tener esa posición para el beneficio de los ciudadanos estemos donde estemos. El gobierno de CA nos pareció profundamente decepcionante, es cierto que pedagógicamente es mejor que la decepción venga de su incapacidad y no de que se les hubiese bloqueado. CA solo consiguió gastar un euro de cada cuatro para inversiones; es un resultado lamentable por su incapacidad. Pero si esa situación se produjese porque otros bloqueamos los ciudadanos tendrían una perspectiva diferente. Ahora cuando se nos pide aprobar los presupuestos de 2019 nosotros les decimos: «¿Para qué? ¿para seguir engañando a la gente?», si están sin ejecutar las inversiones de 2017, ya no digo las de 2018. ¿Con qué legitimidad me lo piden? Si no cumplió los acuerdos de 2016, 2017 y 2018.

–¿Qué tipo de actuación espera de Compostela Aberta si obtienen la primera plaza?

–Como mínimo espero un quid pro quo, ya que aprobamos los presupuestos de tres ejercicios. Que se facilite la gobernabilidad. Igualmente digo que en el caso de estar en la oposición, a quien esté en el Gobierno en la víspera del Año Santo de 2021 le facilitaríamos la aprobación de los presupuestos de 2019, 2020 y 2021, y lo digo con toda la tranquilidad. Y pediremos lo mismo, ya que hay grandes retos en la ciudad y tenemos este Año Santo encima. Aunque yo espero tener mayoría.