López Orozco en una imagen de archivo
López Orozco en una imagen de archivo - ABC
ENTREVISTA A LÓPEZ OROZCO

«Sería feliz si soy la última persona inocente que tiene que dejar la política»

Tras varios años de silencio, el exregidor lucense regresa a la primera línea tras saberse que la Audiencia de Lugo ha archivado la sexta causa de las que contra él tenía abiertas Pilar de Lara

SantiagoActualizado:

Han sido años duros para Orozco, como admiten su entorno y él mismo. La montaña de causas judiciales por presunta corrupción contra él se va diluyendo como un azucarillo. La pasada semana, la Audiencia de Lugo daba carpetazo a las investigaciones que Pilar de Lara mantenía abiertas contra su persona por la adjudicación de la grúa. Solo han pasado seis años.

Un sobreseimiento más. Y ya lleva seis...

Efectivamente. Casi todos, excepto uno, con el mismo Juzgado de Instrucción número 1.

A usted las imputaciones le costaron su carrera política.

Sin lugar a dudas. El hecho de ser imputado motivó que después de las elecciones de 2015, los llamados partidos de izquierda pidieran mi cabeza. Ya que no me pudieron ganar en las urnas, querían ganarme por esa mala acción, por ese mal error que todos los partidos cometimos, de poner la condición de no ser imputado. No se respetó el derecho a la presunción de inocencia.

¿Cree que debía haber aguantado para demostrar su inocencia?

No podía aguantar porque el ultimátum era claro. Si yo me presentaba a alcalde, no me votarían. Preferí echarme a un lado. Bien es cierto que hicimos una cosa francamente mal: no haber exigido como contraprestación a mi cabeza que Lugonovo y BNG entraran en el gobierno. No debió haber valido dar solo el voto de investidura. Fue muy fácil dar el voto a la alcaldesa y luego dedicarse a esa política que no conduce a ningún sitio, poniendo piedras en las ruedas, y así la ciudad no marcha.

¿El ciudadano pudo pensar «si sacrifican a Orozco es que algo hay»?

Puede ser que alguien sí, pero de corazón le digo que yo no he encontrado nada más que cariño, comprensión y ánimo en los lucenses. Sobran los dedos de una mano para contar que alguien me reprochara nada públicamente. La inmensa mayoría me ha dicho que estaba conmigo. Por eso mi satisfacción de poder devolverle ahora toda esa confianza que me prestaron conforme van sucediéndose las desimputaciones.

Ha dicho estos días que no piensa volver. ¿No se lo pide el cuerpo tras sentirse poco a poco rehabilitado?

No, de verdad que no. He pasado una etapa de mi vida. Fue muy buena. En este momento actual de persona jubilada soy feliz. Ni es el momento, ni tengo ganas. Interés sigo teniendo, porque soy un animal político por naturaleza, pero no es el momento para estar en primera línea.

El viernes un dirigente de la Diputación lamentaba que no se le fueran a pedir cuentas a la juez que lo ha mantenido seis años imputado.

Esas cuentas hay que pedirlas a través de la ley. Desde luego, es para pensárselo. Miremos los tres últimos meses. Ha recibido un correctivo de la Audiencia Nacional, otro de compañeros suyos de los juzgados de Santiago, otro más de la Audiencia Provincial. Creo que alguien debe preguntarse qué está pasando ahí. Y de hecho, parece ser que esa pregunta alguien la hizo porque se ha realizado una investigación en ese juzgado.

En el caso de la grúa, el auto de la Audiencia acusa a la juez de abrir contra usted una «inquisición general». ¿Se ha sentido perseguido por la justicia?

Visto con perspectiva, creo que sí. Reflexionando sobre el día 22 de noviembre de 2012, que es cuando me interroga por primera vez la señora juez. Hoy puedo decir con absoluta claridad que aquel día ella sabía que yo era inocente. No hay pruebas, no hay indicios, las personas que podían acusarme o decían que yo había recibido tal o cual lo niegan todo, los realmente sobornados reconocen que son ellos quienes reciben el dinero… ¿Qué indicio había contra mí?

Tiene todavía dos casos más, la ORA y el Garañón…

Tres, tres, también está una denuncia del CSIF que un juez normal ni siquiera habría admitido. Pero no, aquí se admite porque debe ser que tener al exalcalde de Lugo en la puerta de los juzgados aporta caché…

¿Cree que imputar a políticos se hacía de cara a la galería?

De cara a la galería nada, de cara a convertirse en salvadora de todo Lugo, Galicia y España. Alguien la azuzaba, luego imputaba… Cosas realmente raras. Estoy feliz de que esto vaya poco a poco acabando. Esperemos que el caso de la ORA siga el mismo camino, pero la verdad es que no sabemos dónde está.

¿Pero cómo no pueden saber dónde está una causa? ¿Es normal esta aparente indefensión?

Es una indefensión total. Y si esto acaba en Madrid, la Audiencia Nacional le dirá con toda seguridad lo mismo que le dijo en otra pieza, y volverá de vuelta a Lugo, y luego se lo mandará al Supremo para que determine qué juzgado es el competente… en octubre de 2015 dijo que ella era incompetente y lo mandaba a Madrid. Pero seguimos sin saber dónde está la causa. Esto no tiene nombre.

¿Percibe hoy Lugo de otra manera las decisiones de Pilar de Lara respecto a hace apenas cinco años?

Sin lugar a dudas. Hoy la percepción que yo noto, no solo la mía que puede ser subjetiva, es que no tiene sentido lo que se hace. Ha recibido numerosos varapalos de distintos juzgados. Por ejemplo, en la pieza que envió a Orense, el fiscal le dijo que no entraba en el fondo del asunto porque estaba prescrito.

¿Cree que su partido le debe una disculpa tras pedirle la dimisión?

No, no. Fue una decisión que yo tomé. Nos equivocamos al no haber exigido que los partidos de izquierda entraran en el gobierno o yo no me iba. De mi partido solo he recibido confianza, en la época de Pachi, luego en la de Besteiro. De hecho, el otro día fui a hablar en el comité provincial sin ser miembro para dar las gracias por su confianza tras el informe del fiscal. Y ahora cuando haya comité nacional, le pediré al secretario general que me deje hablar para agradecer igualmente a los miembros del partido porque me han apoyado mucho. Lo digo de verdad.

¿Y la oposición?

Sí, pero no lo van a entender, están en otra guerra. Entienden muy poco de política. No les voy a reclamar esas disculpas. Yo sería feliz si yo fuera el último caso de una persona inocente que tiene que dejar la política. Todos los partidos tenemos que ser conscientes de esto. Qué daño le estamos haciendo a la política con estas actitudes.