El gerente del Sergas y el director xeral de Asistencia Sanitaria, este martes, durante la reunión de los grupos de trabajo
El gerente del Sergas y el director xeral de Asistencia Sanitaria, este martes, durante la reunión de los grupos de trabajo - ANA VARELA
El debate de la sanidad

La Primaria en su encrucijada: limitar la sobrecarga sin perder accesibilidad

Asociaciones científicas y colegios médicos coinciden en la necesidad de fijar topes a la cifra de pacientes diarios

SantiagoActualizado:

A finales de noviembre el conflicto estallaba en la sanidad catalana con una huelga médica en la que dos cifras, 28 pacientes como tope diario por profesional y doce minutos garantizados por consulta, se convertían en bandera de una reivindicación que, más allá de las condiciones laborales, buscaba garantizar la calidad y la seguridad de la asistencia prestada a los usuarios. Ahora, con la tensión rebosando en la sanidad gallega, el mismo problema de fondo —el tiempo y la sobrecarga de trabajo— se sitúa como reclamación central para las mesas de diálogo que este martes arrancaban en la sede del Sergas con el cometido de presentar en la primera quincena de febrero una estrategia con acciones consensuadas a corto, medio y largo plazo que permitan corregir deficiencias, reparar los efectos de los recortes encajados durante la crisis y readaptar el primer nivel asistencial a las demandas de una población envejecida y con un volumen creciente de problemas crónicos de salud.

25-30 pacientes diarios programados, con un margen adicional de cinco consultas presentadas en el propio día sin cita, son las cifras, orientativas, en las que se están moviendo las organizaciones médicas gallegas. «Es que no hay otra manera», apunta José Luis Jiménez, presidente del Consello Galego de Colexios Médicos. «Como colegio profesional entendemos que una de nuestras funciones es dar fe de que la práctica profesional se lleva a cabo en unas condiciones apropiadas y a partir de cierto número la calidad de la atención es inviable», señala. «Ya está bien de que los médicos nos veamos empujados a no hacer bien las cosas», indica el presidente de los colegios médicos gallegos, quien en cualquier caso matiza que la cifras concretas tendrán que modularse en función de la complejidad de cada cupo de pacientes: no es lo mismo, aclara, un grupo de edad avanzada y con mucha pluripatología que otro de población más joven.

En Galicia, según datos facilitados por el propio Sergas, los médicos de familia atienden una media de 29 pacientes diarios, si bien, un 46% de los facultativos (más del 62% en las áreas de Vigo y de Pontevedra, las más golpeadas por la sobrecarga) ven a 30 o más cada jornada. En cuanto al cupo medio asignado a cada profesional (1.275 tarjetas), la gallega es la sexta sanidad pública autonómica con menor ratio de usuarios por médico de familia, aunque las particularidades de salud asociadas a una población fuertemente envejecida, acota la propia Consellería, deben tenerse en cuenta a la hora de ponderar este dato.

Respuestas caso a caso

La limitación del número de visitas diarias por profesional, apunta Jesús Sueiro, presidente de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec), debe entenderse como una «medida de choque», necesaria en un primer momento como base para la toma de decisiones. A partir de ahí, expone, será el momento de analizar el exceso de demanda y de evaluar la respuesta adecuada en cada caso concreto. En ocasiones, indica, esa sobredemanda responderá a necesidades que podrán ser absorbidas mediante la reorganización de los equipos de los centros de salud (por ejemplo, enumera, con el seguimiento de pacientes crónicos estables por parte de la enfermería, o la resolución de consultas burocráticas por el personal administrativo); en otras, prosigue, se tratará de incrementos de demanda transitorios, justificados por epidemias o periodos especiales, que podrán subsanarse con prolongaciones voluntarias de jornada —bien compensadas, incide— de los facultativos, y en otras se tratará de sobredemandas estructurales que requerirán de la ampliación estable de plantillas con convocatorias de plazas adicionales.

«Momento de escuchar»

La fijación de topes diarios de pacientes por profesional es en todo caso un tema tabú para la Consellería. «Estamos en un momento de escuchar», apuntaba el director xeral de Asistencia Sanitaria, Jorge Aboal, advirtiendo de que las medidas acordadas para combatir la sobrecarga no podrán en cualquier caso colisionar con los principios de «accesibilidad» y «equidad» que deben seguir caracterizando a la Atención Primaria. Sí, apunta, existirán toda una serie de propuestas encaminadas a redistribuir la presión mediante el refuerzo del trabajo en equipo —ahí cita el triaje de enfermería, ya explorado como medida para priorizar a los usuarios sin cita— o refuerzos puntuales de personal encaminados a conseguir «cargas asumibles», pero, defiende, «sin poner límites» que puedan suponer un riesgo a la desatención de pacientes graves.

Unos sesenta profesionales, a razón de quince por cada uno de los grupos profesionales citados este martes para arrancar las mesas de mejora de la Primaria —primero fue el turno de médicos de familia, personal de enfermería, farmacia y trabajo social; y este miércoles proseguirán administrativos y fisioterapeutas—, abordaron desde las 9.00 horas y hasta las 15.30 en el caso de los médicos parte de las áreas propuestas desde la Consellería, que además de la atención de la demanda y la reorganización de funciones pasan por el plan de inversiones, la agilización del acceso a consultas hospitalarias, los incentivos a la docencia e investigación y la comunicación con los pacientes.

Jorge Aboal destacó el clima «altamente participativo» apreciado en los grupos y subrayó el acierto la dinámica de trabajo utilizada, en la que se prima el trabajo por escrito y la votación de propuestas, explicó, en busca de una participación igualitaria de las distintas voces. Menos satisfecho con la metodología empleada se mostró el presidente de Agamfec, para quien la dinámica resultó «farragosa» y los grupos deberían integrar el análisis de los PAC y la Pediatría en busca de un abordaje «integral, no fragmentado de la Atención Primaria».