Manuel Baltar, con Jesús Vázquez y Alberto Núñez Feijóo, en una imagen de archivo
Manuel Baltar, con Jesús Vázquez y Alberto Núñez Feijóo, en una imagen de archivo - EFE
ACUERDO DE GOBIERNO

El PP retiene la Diputación de Orense y evita que el PSOE acceda a la alcaldía

Populares y Democracia Ourensana gobernarán en coalición en la ciudad y la provincia, un modelo «compartido». Feijóo dobla la mano a Caballero con la vista puesta en las autonómicas. El controvertido Jácome será alcalde

SANTIAGOActualizado:

La espera terminó al filo de las 19 horas de ayer: «Gonzalo Pérez Jácome será alcalde de la ciudad y José Manuel Baltar presidirá la Diputación». La frase, recogida en el comunicado suscrito por PP y Democracia Ourensana, cerraba cualquier tipo de duda. «Fumata blanca», celebraba DO en sus redes sociales. Bajo el epígrafe «Un futuro para Orense: principios inspiradores de un acuerdo para los ciudadanos», Baltar y Jácome estamparon su firma al final de cuatro páginas en las que se recoge que, en la búsqueda de un «modelo de gobierno compartido», el pacto entre ambas formaciones aspira a «establecer gobiernos de concentración para el período 2019-2023 en la ciudad y en la provincia, basado en la lealtad y en la cooperación sincera». Los «gobiernos de coalición» que ya avanzaba Baltar por la mañana.

PP y DO se emplazan a trabajar por «gobiernos sólidos» e «instituciones estables» bajo la convicción de que «las diferencias partidistas deben superarse». En este punto, ponen en valor una «visión de futuro compartida» frente al resto de partidos -PSOE, BNG y Ciudadanos-, a los que reprochan sus «vetos, personalismos y prejuicios». Para el Ayuntamiento, se fija como gran «reto» la mejora de infraestructuras y servicios; en la Diputación, «colaborar activamente con los distintos concellos».

Yendo al detalle, PP y DO establecen seis ejes de actuación municipal: presentar unos presupuestos, algo imposible los últimos cuatro años, con «menos impuestos», generación de empleo y «blindaje de los servicios públicos»; sacar adelante el PXOM; promover la «cooperación institucional»; convertir la ciudad en un «entorno accesible», y mantener a Orense como «referente nacional del termalismo». En cuanto a la Diputación, se apunta que «debe seguir siendo el mejor de los aliados de los municipios»; «una institución amable (...) y transparente».

Mediante este acuerdo, que vigilará una comisión de seguimiento, el partido liderado por Alberto Núñez Feijóo se apunta un triunfo capital a algo más de un año para las elecciones autonómicas. No solo conserva la única Diputación a su alcance, con las otras tres en manos de los socialistas, sino que impide que éstos añadan otra muesca a su lista de gobiernos en las ciudades gallegas. Feijóo gana, Gonzalo Caballero pierde.

Pragmatismo político

El pacto supone un ejercicio de pragmatismo político llevado a su máxima expresión. Para el PP, no solo por aliarse con un personaje tan controvertido como el populista Jácome, sino porque este se ha dedicado a ejercer de bestia negra de los populares. A Jesús Vázquez intentó derrocarle en múltiples ocasiones con mociones de censura, la primera el mismísimo día en el que el exconselleiro recibía el bastón de mando. Jácome guarda con amargo rencor el recuerdo de que el PSOE nunca quiso apoyarle en sus maniobras. A Baltar le ha dedicado una catarata de descalificaciones a lo largo de los años que, por exigencias del guión, el presidente de la Diputación prefiere ahora guardar en un cajón, consignando esos epítetos a «historias pasadas». Borrón y cuenta nueva. También por parte del líder de DO, que deja muy claro que su única ambición era convertirse en primer edil. A cualquier precio y dando un giro de 180 grados. No en vano ha llegado a comparar este acuerdo con un «pacto con el diablo» a cambio del «cielo»: la alcaldía.

Jácome será ungido hoy alcalde, a partir de las 10.00, como culminación a un proyecto que en 2003 arañó menos de 300 votos, en 2011 le granjeó dos escaños y en 2015 se disparó hasta las ocho actas, una más que el 26-M. Un retroceso que, gracias a la carambola de los pactos, le ofrecerá unos réditos que difícilmente podía imaginar hace tres semanas. Al perfil convencional de Vázquez le sucede otro explosivo e impredecible, encarnado por quien se define a sí mismo como un «emprendedor»; propietario de un canal de televisión, durante muchos años al frente de un negocio de instrumentos musicales y sonido. Un aficionado al atletismo que se lleva la medalla de oro porque solo él tenía la llave para que el PP pudiera retener la Diputación.

Según reveló Jácome, las negociaciones más prolongadas y enrevesadas de todo el panorama postelectoral gallego discurrieron con lentitud la primera semana y se aceleraron a partir de la segunda. En un primer momento, todas las miradas apuntaban a Ciudadanos para que, con su único diputado provincial, apuntalara la mayoría casi absoluta de Baltar en la Diputación. Sin embargo, el viernes de la semana pasada Cs se descolgaba con la exigencia de la renuncia de Baltar.

Una línea roja tan rotunda que redirigió todos los focos hacia DO. De pronto, Jácome era el hombre a cortejar. Gonzalo Caballero vio un posible filón para que el PSOE diera la puntilla a los populares, pero se topó con que el PP estaba dispuesto a brindarle la alcaldía a Jácome, por encima de la ambición del PSOE de hacer pleno: concello y Diputación. Pretensión que se fue rebajando con los días, sin llegar a convencer a Jácome. Un sudoku que se habría evitado de no ser porque Caballero, envalentonado desde el 28-A, rechazó la reiterada oferta del PP de respetar las listas más votadas: Diputación para el PP; Ayuntamiento para el PSOE. No aceptó el líder del PSdeG y ahora se queda fuera de las dos instituciones.

Ayer no le quedó otro recurso que el de la pataleta. A través de una nota acusó a Feijóo de estar «dispuesto a todo» para ocultar los «trapicheos» de los Baltar e «impedir que se levanten alfombras».