Luis Ojea - LA SEMANA

El populismo destruye empleos

La socialdemocracia genera siempre ineficiencias económicas, pero el populismo sale aún más caro

Luis Ojea
Actualizado:

ence, Alcoa, Ferroatlántica o Poligal en Galicia y Vestas o La Naval en el resto de España. Casos distintos, diferentes circunstancias, pero síntoma todos de lo mismo. Cada semana con Pedro Sánchez en la Moncloa encontramos un ejemplo de las consecuencias de una política económica irresponsable y terriblemente frívola. Sí, el populismo destruye empleo. Y mucho.

Pedro Sánchez es rehén de su irresponsabilidad. Y ello le saldrá muy caro a este país. El caso de Ence es paradigmático. Siendo grave, gravísimo, que se expulse de la comunidad a una empresa que genera, entre directos e indirectos, alrededor de 5.000 empleos y que opera como motor del sector forestal gallego, lo es aún más que se ponga en cuestión la seguridad jurídica de este país. Porque sin ella no habrá nuevas inversiones. Ni de esta compañía ni de otras. Ninguna va a apostar su capital allí donde las reglas cambian a mitad de partido. Galicia no se puede permitir la pérdida de Ence, pero mucho menos puede repeler de una forma tan absurda la implantación de nuevas instalaciones industriales. El gobierno socialista se ha convertido en el peor factor riesgo para la economía nacional.

El problema es que este despropósito puede ir a peor. A mucho peor. Con 84 diputados Sánchez no ha tenido reparo en imponer una política económica tan dogmática como disparatada. Si repite en la Moncloa tras las elecciones el drama alcanzará una dimensión muy superior. Lo ha explicado esta semana el director de la planta de PSA Citroën en Vigo. Ignacio Bueno advirtió del riesgo de paralización de la industria si se modifica la legislación laboral. Y no cabe duda de que tumbar la reforma laboral del gobierno Rajoy es uno de los objetivos del PSOE. Con todo lo que ello implicaría en términos de pérdida de empleo.

La política de Pedro Sánchez se reduce a frívolos golpes de efecto sin medir las consecuencias. Le parecía progre subir un 22 por ciento el salario mínimo y lo hizo. Le importó un rábano que el Banco de España le alertase de que una decisión tan irresponsable supondría la destrucción de 125.000 puestos de trabajo. Poner trabas a la creación de empleo es un inmenso dislate, pero resulta aún más grave hacerlo cuando la economía nacional ha entrado ya en fase de desaceleración.

La política económica que está desarrollando el Ejecutivo Central, sobre todo en este contexto, es un colosal error. Lanzar una desproporcionada oferta de empleo público a un mes de las elecciones mientras se ahoga a la empresa privada es un ejemplo más de la insensatez del gobierno socialista. El electoralismo de Sánchez puede sumar unos cuantos votos a su cuenta de resultados el 28 de abril, pero si prosigue por esa senda acabará conduciendo inexorablemente a Galicia y al resto de España al abismo de una nueva crisis.

Además, todo lo visto hasta ahora podría ser solo el prólogo de la novela de terror económico que parece dispuesto a escribir el sanchismo si gana las elecciones. El populismo nunca sale barato. En algún momento habrá que buscar fondos para financiar las medidas delirantes que está aprobando en sus «viernes sociales» y las que anuncia en su programa electoral. No hay duda. Si Sánchez vence el 28A habrá nuevos hachazos fiscales.

Otro error que reducirá aún más la competitividad de este país. Uno más. La inacción de Sánchez ha condenado a la industria electrointensiva. Ha caído la planta de A Coruña y ahora está en peligro la de San Cibrao. La sobreactuación de Sánchez con el diésel ha puesto en cuestión la pujanza del sector de la automoción. El riesgo de deslocalización es alto. Por acción y por omisión, por pura frivolidad, el Ejecutivo del PSOE está poniendo en peligro la industria de este país.

La socialdemocracia genera siempre ineficiencias económicas. Pero el populismo sale aún más caro. El problema no es que la frívola serie de decisiones equivocadas que ha adoptado Pedro Sánchez estos meses lleven al abismo al sector industrial de este país y destruyan empleo. El verdadero drama es que si vuelve a formar gobierno tras las próximas elecciones sentará definitivamente las bases de una futura recesión.

Luis OjeaLuis Ojea