Demostración del uso de la táser en la sede del SUP en Madrid
Demostración del uso de la táser en la sede del SUP en Madrid - ABC
GALICIA

Los policías locales gallegos, pioneros en el uso de pistolas táser

Agentes de todo el país se fijan en la Comunidad para reclamar estas armas

SantiagoActualizado:

Pese a la fama que su uso en policías de otros países les ha acarreado, las pistolas táser no provocan infartos en personas con problemas coronarios —ni siquiera con marcapasos— ni ninguna lesión física más allá de los cinco segundos que permiten mantener al sujeto paralizado para reducirlo. Tampoco quienes reciben el disparo sienten un dolor agudo, sino «una sensación desagradable porque no te puedes mover». Quien aporta la descripción es Marcos Bermúdez, una instructor con amplio conocimiento armamentístico que reconoce las bondades de esta pistola, a medio camino entre las defensas y la pistola tradicional. «Es un arma que lleva mucho tiempo en estudio y que es incapacitante, pero no provoca daños. Siempre hay que tener en cuenta que no sustituye al arma de fuego y que puede usarse en una distancia de hasta siete metros, en situaciones muy comprometidas, tras haber recibido una formación y con sujetos fuera de control» explica el formador de Galicom.

El carácter disuasorio de las táser, junto con su precisión, su facilidad de manejo, el sencillo mantenimiento y el respeto de la integridad de las personas son algunos de los argumentos que la Policía Nacional esgrime a la hora de reclamar su utilización. Firmes defensores de este instrumento de control, desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) explican que la legislación vigente las ampara y que son necesarias para intervenciones reales como la de un bombero con problemas psiquiátricos que pretendía suicidarse en un baño y que atacó al agente que acudió a la llamada con unas tijeras. O como el caso de la policía recién licenciada de Carabanchel que en su primer día de prácticas se encontró de frente con un hombre fuera de control que trataba de atacarla y al que un compañero tuvo que disparar. «En Francia o Reino Unido, países con una dilata tradición democrática, disponen en cada uno de ellos de 3.000 unidades registradas y a disposición de sus agentes. En España estamos a años luz» explica Roberto González, portavoz del SUP en Galicia.

El instructor Marcos Bermúdez
El instructor Marcos Bermúdez - ABC

Lo curioso es que, frente a las reticencias de cuerpos como el de la Policía Nacional o la Guardia Civil a la hora de incorporar estas pistolas a su catálogo, policías locales de media Galicia ya hacen uso diario de ellas. «Hemos dado cursos de manejo de táser en Porriño, Carral, Miño, Ferrol, Arteixo y Carballo», enumera el instructor Bermúdez para revelar que en esta última localidad tuvieron que emplear la táser solo un mes después de la formación. «Fue una intervención con un hombre de gran envergadura y fuera de control que se resolvió sin problema con la pistola eléctrica» aclara el experto. En el caso de algunas policías municipales de Galicia, donde más extendidas están, la adquisición de las táser fue decisión unánime de los agentes, que valoraron sus ventajas por encima de su precio. Porque éste, el coste del arma y de sus cargas, parece ser el principal escollo para su implantación. «Cada pistola se mueve entre los 1.800 y los 2.000 euros, a eso hay que sumarle los 60 euros que puede costar cada descarga» explican desde Galicom, comercializadora en la Comunidad.

Sin noticias de la promesa

Con la promesa del ministro del Interior presente —Grande-Marlaska anunció en febrero que la Policía tendría pistolas aturdidoras, pero seis meses después en ninguna comisaría tienen noticias sobre este plan, estancado en fase de estudio— los efectivos de la Policía Nacional se preguntan cómo puede ser que «más de doscientas Policías Locales» las tengan ya y no hayan llegado a ninguna de sus unidades.

«En el momento en que los agentes o terceros son atacados con un arma blanca solo tenemos dos alternativas: la defensa no es suficiente para repeler la agresión y el uso del arma de fuego es considerado desproporcionado por algunos tribunales», se quejan desde el SUP Galicia, abanderados de una reclamación que esta semana se hizo extensiva a todo el país. «El Gobierno debe velar y priorizar la seguridad de los ciudadanos» afirman.