Xaquín Fernández Leiceaga, este miércoles en su previsible despedida como portavoz
Xaquín Fernández Leiceaga, este miércoles en su previsible despedida como portavoz - MIGUEL MUÑIZ
PARLAMENTO

Pleno de despedidas

En el último día de Luís Villares como líder de la oposición se despidieron (o no) dos diputados socialistas que dejarán paso a Gonzalo Caballero

SANTIAGOActualizado:

El protagonista de los más duros encontronazos con Feijóo durante las sesiones de control al presidente durante esta legislatura rehuyó este miércoles los focos de manera voluntaria. Luís Villares retiró su pregunta al jefe del Ejecutivo pero nadie hizo lo propio con la carpeta de En Marea que dejó el martes al mediodía sobre su escaño. La soledad es también eso, que nadie se moleste en recoger un trozo de papel con unas siglas y colores que hoy no son sino un vestigio del pasado. En su último día como líder de la oposición, Villares solo acudió a votar disciplinadamente con sus ya excompañeros. Dentro de quince días estarán en trincheras distintas. Y podrán odiarse sin ocultarlo.

Fue la de este miércoles la (previsible) última vez de dos señorías socialistas, Juan Díaz Villoslada y Abel Losada, que ponen rumbo a los gobiernos de La Coruña y Vigo, respectivamente. El diputado vigués, uno de los más veteranos y reconocidos de la Cámara, deja en el recuerdo debates de altura como portavoz de industria, economía y de su grupo, en aquella lejana época de Pachi Vázquez, así como un listón de rigor y erudición alto para quien le sucederá en el escaño, el secretario general del PSdeG, Gonzalo Caballero. Sí, al fin se dignará a hacer política desde la sede de la soberanía gallega, si no aparece alguna excusa de última hora que demore su cita con el Parlamento a la vuelta del verano.

Fue, por tanto, la más que probable última vez de Xaquín Fernández Leiceaga como azote de Feijóo desde la bancada socialista, papel que se espera asuma Caballero, salvo que busque un perfil bajo y se refugie tras su portavoz, para emerger solo en los debates de postín, como Presupuestos o la Autonomía. Ayer se vio un Feijóo ansioso por afilar su estoque y probar al bravo líder del PSdeG.

Pero el adiós más triste de esta sesión, y probablemente de toda la legislatura, fue el que la Cámara dio al diputado socialista Raúl Fernández, fallecido la pasada semana, con un emotivo minuto de silencio. Un gesto que demuestra que las buenas personas lo son con independencia del color político, una obviedad que a veces en O Hórreo se pasa por alto entre tanta guerra dialéctica.