Un brigadista durante las labores de extinción de un fuego
Un brigadista durante las labores de extinción de un fuego - ABC
TRIBUNALES

Piden 15 años para un brigadista que quemó 200 hectáreas en 2013

Provocó un incendio con varios focos que puso en peligro la vida de vecinos de Ribeira

SantiagoActualizado:

Un brigadista que conocía el monte como la palma de su mano se sentará esta semana en el banquillo de los juzgados de Santiago para responder por el fuego que, presuntamente, originó de manera intencionada en 2013 en Ribeira. El hombre, cazador aficionado y miembro de Protección Civil, está acusado de iniciar, en agosto de ese año, «al menos tres focos de fuego en la proximidad de dos núcleos rurales», a sabiendas de que «el fuego se podía propagar a lugares habitados». Según el escrito del fiscal, el brigadista se trasladó a la zona elegida sobre las 20.15 horas y «con la intención de incendiar el monte», aparcó su coche debajo de un puente de la Autovía do Barbanza y se encaminó por una pista de tierra de la zona de A Carballa, en la parroquia de Palmeira.

Allí prendió las primeras llamaradas, conato de un fuego forestal que arrasó 200 hectáreas de monte y puso en jaque la vida de los vecinos del área. El fuego que se le atribuye —continúa el fiscal— atravesó la autovía y, con un desplazamiento «muy rápido», llegó hasta el Polígono de Xaras, donde fue necesario desalojar varias naves industriales. También puso en grave riesgo al Hospital do Barbanza, donde se llegó a «considerar seriamente» la evacuación de los enfermos y, de hecho, se «creó un retén» para ello, aunque finalmente no fue necesario.

Del mismo modo, y ante el peligro del avance de las llamas, fue necesario cortar el tráfico en la Autovía do Barbanza y alguno de los cortes duró hasta ocho horas. La Dirección Xeral de Montes calificó el incendio como de nivel 1 debido al «grave riesgo» para las personas. Además, el fuego causó «una gran alarma social y numerosas pérdidas económicas y medioambientales». Los gastos de extinción del incendio, sufragados por la Xunta, ascendieron a 85.203,42 euros y las pérdidas por daños y perjuicios ascendieron a más de 79.000.

El hombre, que se enfrenta a una pena de 15 años de prisión y que cumplió casi un año de prisión preventiva, había sido visto participado en labores de extinción de varios incendios en calidad de miembro de Protección Civil y también a título individual, tras ser «de los primeros en llegar a los lugares afectados» con «la disculpa de colaborar en la extinción».