Clausura del encuentro médico, ayer en la Facultad de Medicina de Santiago
Clausura del encuentro médico, ayer en la Facultad de Medicina de Santiago - ASOMEGA
SALUD

Personas que tratan personas

El «I Encontro Mundial de Médicos Galegos» pone el dedo en la llaga de la deshumanización, contrapartida de la tecnología

SANTIAGOActualizado:

Una imagen, a menudo, resume una situación mejor que mil palabras, por más que las que ayer se pronunciaron en la última jornada del «I Encontro Mundial de Médicos Galegos», organizado por Asomega en Santiago, pusieran el dedo en la llaga en uno de los problemas que se ciernen actualmente sobre la Medicina: la deshumanización. Esa imagen la expuso José Antonio Gegúndez, profesor de oftalmología en la Universidad Complutense, cuando recreó una escena habitual en cualquier consulta: el paciente entra, el médico le pregunta qué le ocurre y lo consigna en su ordenador... «sin mirarle a los ojos». «El ordenador (...) ha modificado completamente la relación entre el médico y el paciente, le hemos interpuesto algo ahí, en medio», lamentó.

Gegúndez fue uno de los ponentes que tomó la palabra durante el tercer bloque del Encontro, celebrado entre los muros de la Facultad de Medicina. Una jornada de sábado bajo un epígrafe que no deja lugar a dudas: «Humanización». La escena del ordenador es solo una metáfora de cómo la tecnología ha disparado a la profesión hacia una época sin parangón, de «cambio verdaderamente vertiginoso»; pero, al tiempo, entraña un riesgo: que los médicos, «solos con nuestras máquinas», olviden que «tenemos una profesión eminentemente humanista, cuya esencia es el trato con el paciente», recordó Gegúndez. «Tenemos que recordar que somos personas que tratamos con personas», con la «obligación y responsabilidad de atender la parte de aflicción» del paciente, que «vienen para que les comprendamos, les ayudemos», ofreciéndoles «tranquilidad» a partir de «cercanía en el trato, accesibilidad y confianza».

«No se puede ser un buen médico si no se es una buena persona», secundó José Manuel Solla, orgulloso de ser «médico más rústico que rural» desde hace 40 años. Miguel Carrero, presidente del grupo PSN, rechazó la idea de que la humanización en la Medicina sea una «moda», dado que «está presente siempre», porque «es la esencia misma de la profesión». Admitió no obstante, en su exposición, que cunde la «sensación de que algo se nos ha quedado en el camino», por culpa de unos cambios tecnológicos que «han distanciado al médico del paciente, produciendo un vacío de comunicación, de empatía, de solidaridad», aspectos que contribuían a generar una «relación enriquecedora para ambos» y formaban «parte también de la terapia». Y no dejó de denunciar que hay aspectos que no comprenden los políticos, como la certeza de que el paciente «acude no solo para que le quite el dolor» su médico, sino que siente que «su vida, su existencia, está amenazada por algo».

«No deberíamos estar hablando de esto», señaló Gegúndez. ¿Por qué, entonces, todo un bloque al respecto? A su juicio, la «supremacía del racionalismo científico sobre la sensibilidad humana» es uno de los principales factores, junto con las condiciones laborales o la sombra del marketing.

Preguntas en el MIR

En el ciclo de intervenciones se puso el foco específico en la humanización en la pediatría. Federico Martinón, máximo responsable de este servicio en el Hospital Clínico de Santiago, expuso que «para nosotros cada paciente es único y especial, no hay dos iguales», y abogó por «adaptar el sistema sanitario» a sus «necesidades», como se ha hecho en el centro con enfermedades crónicas y cuidados paliativos.

En la búsqueda de soluciones a la deshumanización, el doctor Francisco Ruza se granjeó el reconocimiento de sus colegas al proponer que el examen del MIR incluya preguntas sobre la humanización de la Medicina; hacer mayor hincapié en este aspecto durante la carrera fue una de las propuestas que se puso sobre la mesa de forma generalizada. Gegúndez también abogó por armonizar «tecnología y humanismo» como un «binomio imprescindible» y lograr que el paciente vea al médico como un «aliado».

El gerente Félix Rubial propuso considerar a los profesionales «auténticos agentes de humanización», trabajar sobre los espacios, hacer hincapié en la información y comunicación y lograr la implicación ciudadana. «El humanismo y la vocación de servicio no se proclaman, se practican», glosó Gegúndez.