Alberto Varela - Crónicas Atlánticas

Paradojas de la política

Habrá quien piense que no está bien eso de votar en contra de nadie, pero con la legislación electoral que tenemos las cosas son así

Alberto Varela
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En esta vida hay que ser prácticos y el día 26 cuando vayamos a votar lo que decidimos es a quién tenemos que soportar como alcalde los próximos cuatro años. El planteamiento puede parecer demasiado pragmático y poco idealista, pero es así. El voto es una forma de expresar nuestras inquietudes políticas, cierto, pero de nada vale echar en la urna la papeleta de nuestra media naranja si después tenemos que aguantarnos con quien representa justamente lo contrario durante toda la legislatura. La vida es dura, puede darse la paradoja que queramos centro-derecha y que con toda la buena intención del mundo acabemos favoreciendo los gobiernos de la izquierda. Cosas que pasan.

Habrá quien piense que no está bien eso de votar en contra de nadie, pero con la legislación electoral que tenemos las cosas son así. No va a haber una segunda vuelta con los dos candidatos que hayan obtenido más votos, sino negociaciones entre partidos para decidir quién se hace con el bastón de mando, y si el PP no tiene mayoría absoluta ya sabemos lo que hay.

En el ámbito de la izquierda el elector ha aprendido la lección, parece que se ha cansado de las aventuras de años pasados y está apostando por concentrar el voto alrededor del PSOE. No por entusiasmo, ojo, sino por hartazgo con las Mareas, pero el resultado es en todo caso un crecimiento del PSOE sin precedentes.

Esto unido a la fragmentación del centro-derecha puede generar una tormenta perfecta que tiña de rojo y morado el mapa de Galicia. El populismo de derechas gana terreno y al PP se le escapan votos hacia otras formaciones con líderes nacionales fuertes, pero que carecen de infraestructura territorial y de opciones reales de acceso a las alcaldías. En las Elecciones Generales la división del voto en PP, C’s y Vox llevó a una victoria del PSOE que hace sólo unos meses parecía imposible. En las municipales ya veremos lo que pasa, pero o el centro derecha opta por el pragmatismo o se va a la oposición. Non hai outra.

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