El empresario vigués, procesado por abusar de menores
El empresario vigués, procesado por abusar de menores - EFE
GALICIA

«Papuchi», condenado a 36 años de cárcel por abusar de 17 menores

El empresario vigués aprovechó su posición para contactar con los niños y persuadirlos

SantiagoActualizado:

La sentencia hecha pública este jueves convierte al hostelero vigués Carlos Viéitez en el mayor depredador sexual de Galicia. Según el tribunal considera probado, el empresario, conocido como «Papuchi», llegó a abusar de hasta 17 menores de edad entre los años 2015 y 2017. El fallo da por buena la versión que las víctimas —algunas de ellas siguen menores en la actualidad— ofrecieron durante el juicio y a través de la que señalaron sin atisbo de duda a Viéitez como la persona que abusó de ellos valiéndose de su posición como relevante hostelero de la ciudad. La Fiscalía pedía 54 años de prisión para el empresario, que frente a la contundencia de las acusaciones negó su culpabilidad indicando que eran los chicos los que lo acosaban a él.

El tribunal entiende que el procesado es culpable de diez delitos de abusos sexuales con prevalimiento, tres delitos continuados de abuso sexual sobre menores de 16 años, un delito de abuso sexual sobre menor de 16 años y dos delitos de abuso sexual sobre mayor de 16 años. Sin embargo, libera a «Papuchi» de dos delitos de exhibición de pornografía ante menores, de los que también estaba acosado. El fallo de la Audiencia de Pontevedra deja constancia del modus operandi del depredador, que le valió para hacerse con la confianza de un nutrido grupo de menores a los que incluso recogía a las puertas del instituto. Para persuadirlos, Viéitez contactaba con los menores en el local o a través de redes sociales —usaba sobre todo Instagram, Whatsapp o Snapchat— y estrechaba relaciones invitando a los chicos a cenar en su establecimiento, llevándolos de paseo en su yate, o en alguno de los coches de alta gama que solía conducir.

Retaba a los chicos

Después, el hostelero invitaba a los jóvenes a masturbarse mientras veían películas pornográficas y realizaba juegos de índole sexual con los menores, bien en su propia casa, o en un reservado privado de su restaurante. La sentencia también lo responsabiliza de enviar fotografías suyas, de tipo sexual, a los chicos, a los que incitaba a que hicieran lo mismo. Si éstos se mostraban reticentes, los tildaba de «rajados» o «pichacorta».

El fallo considera «llamativo» que alguien con 40 años de edad «mantenga contactos asiduos con grupos de menores» y los invite a su casa o a pasear en barco o en coches de lujo «sin que ello obedeciera a un particular fin familiar, educativo o deportivo, sino solamente el de disfrutar de su compañía». Además, resta toda credibilidad a las afirmaciones del acusado en el juicio respecto a que su relación con los menores fuera «un conocerse sin más», y niega que fuesen ellos quienes lo acosaban hasta el punto de que «no encontraba la forma de liberarse de ellos».

La sala tampoco acepta el relato exculpatorio que «Papuchi» ofreció durante del juicio, al indicar que desconocía que algunas de las víctimas eran menores de edad, porque «estas se lo decían cuando se les presentaba». Además de las penas de cárcel, el tribunal impuso al empresario sendas órdenes de alejamiento de 500 metros respecto de las víctimas, e indemnizaciones por cuantías que oscilan entre los 2.000 y los 500 euros para cada uno de ellos.