El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, conversa con un ujier del Parlamento
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, conversa con un ujier del Parlamento - MIGUEL MUÑIZ
PARLAMENTO

De Nueva York a Colón sin «pedir permiso»

Feijóo recalca que estará al lado de quienes defienden la Constitución y que para acudir una manifestación no necesita asesorarse con el rupturismo o el independentismo: «Yo no soy Pedro Sánchez»

SantiagoActualizado:

Sorprendió en Feijóo y en el resto de líderes de la oposición su ejercicio de abstracción a lo que en ese momento se estaba rumiando en Madrid: unos presupuestos caídos y unas elecciones salidas de cuentas. Algo poco habitual en el Pazo de O Hórreo, que suele dar cabida, además de a los asuntos autonómicos, a todo tipo de expresiones y clichés acerca del momento político. Unas veces es Venezuela —lo es muchas, ayer el presidente no evitó referirse a En Marea como «grupo bolivariano»— y otras suelen referirse a Cataluña como espejo de la trinchera a la que cada partido, asumido el clima preelectoral, se muestra dispuesto a bajar. Aquí importan también los compañeros de viaje.

Por eso Feijóo recalcó que para manifestarse en Colón con quienes defienden la Constitución no tenía que «pedir permiso» a nacionalistas, rupturistas o independentistas. Al BNG le advirtió que en sus selfies de protesta no estaría Otegi ni Esquerra y a los rupturistas que deshojaran de una vez su margarita sobre el derecho de autodeterminación. «Yo no soy Pedro Sánchez», espetó en el hemiciclo, en señal de que la mayoría absoluta le previene de tener que consultarlo todo, hasta el regreso de un viaje institucional, con socios a los que debe su estancia el cargo.

Hasta la sanidad vivió su particular momento de maridaje con el asunto catalán. Lo hizo cuandoFeijóo sacó a colación que la «monserga del España nos roba» se parece, en su desprestigio y escasa veracidad, a las críticas lanzadas por la izquierda sobre el Sergas. «Pero estoy seguro de que muchos gallegos no la creen», puntualizó. Fue después de que Ana Pontón le censurara pasearse por Colón como «recadero» de Pablo Casado o del «ganchete de la extrema derecha», es decir, de Vox. El partido de Abascal dio también para chascarrillos. Ahí el premio se lo llevó Leiceaga, que rechazó tanto aquella memorable camiseta de Eva Solla, la de «Chávez, lo juro, voto por Maduro», como otras que puedan surgir bajo el lema «Abascal, te lo juro, a Cataluña ni un duro».