Juan Soto - El Garabato del Torreón

Noriega, luces y sombras

Cae en el año que corre doble efemérides noreguiana: siglo y medio del nacimiento del poeta y medio siglo de su Día das Letras Galegas

Juan Soto
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Cae en el año que corre doble efemérides noreguiana: siglo y medio del nacimiento del poeta y medio siglo de su Día das Letras Galegas. Noriega da mucho juego. Parece que ya está dicho todo, pero quedan todavía zonas de sombra, papel por rescatar, episodios sin dilucidar. Para esa tarea de desescombro nadie mejor que el profesor Freixeiro Mato, a quien se debe una apabullante tesis doctoral sobre el poeta mindoniense, autor —a juicio de cierto erudito que se honró con su amistad— de algunos de los mejores versos de la literatura gallega… y de algunos de los peores.

Una parte sustancial del auténtico Noriega permanece oculta bajo hojarasca en la que se mezclan anécdotas y paradojas. Noriega fue hombre profundamente creyente, ungido del franciscanismo panteísta que aflora en toda su obra. Seminarista en Mondoñedo, la negativa del Vaticano a concederle la dispensa ex defectu natalium impidió su ordenación sacerdotal, pero no produjo en él ningún tipo de resquemor contra la Iglesia. Siendo maestro en Chavín se negó a acatar la orden de retirar los crucifijos de las escuelas. Y antes de eso, en su estancia en Trasalba, hizo compatibles —contaba Otero Pedrayo, que lo acogió generosamente— hedonismo y cristianismo.

Lo anecdótico lastra con frecuencia lo categórico en Noriega. Políticamente, fue no solo contradictorio sino reaccionario. Desde posiciones anticaciquiles de un agrarismo que se complacía en la dinamita verborreica de Basilio Álvarez saltó a las trincheras de la Falange, aunque algunos de los panfletarios «Xuizos do Ano» incluidos en «O Gaiteiro de Lugo» y que le son atribuidos haya que adjudicárselos a Filgueira Valverde. Pero ahí están las fotos de Noriega con la preceptiva camisa azul y sus cartas con timbre de la «Delegación Nacional del Servicio Exterior de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Falanges del Mar. Delegación Provincial, Vivero, Lugo». No nos escandalicemos: otros muchos hicieron lo mismo… y con más provecho.

En realidad, Noriega es autor de un único libro, «D'o ermo», una y otra vez retocado, engordado y expurgado, y cuya edición más conocida es a luguesa, así llamada porque de Lugo salió la iniciativa editorial y su patrocinio. Quizá el prurito localista de los promotores o delirantes vanidades personales impidieron que fuese prologada por quien estaba asistido de mayor derecho y autoridad para ello, don Ramón Otero Pedrayo, por entonces, año de 1946, en espléndida madurez.

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