Ambulatorio de Bilbao perteneciente al Osakidetza, el servicio de salud vasco
Ambulatorio de Bilbao perteneciente al Osakidetza, el servicio de salud vasco - FERNANDO GÓMEZ
EL CONTRATO VASCO QUE INSPIRÓ AL SERGAS

«No es la cuadratura del círculo pero sin duda mejora la situación previa»

Más de 200 médicos en Euskadi ejercen en más de un centro de salud con un vínculo flexible

SantiagoActualizado:

«No es la cuadratura del círculo, no es magnífico, pero sin duda mejora la situación de partida». Quien habla es Kepa Urigoitia, presidente del consejo vasco de colegios médicos y del Sindicato Médico de Euskadi, territorio que ha servido de inspiración al Sergas —la propia directora xeral de Recursos Humanos visitó al Gobierno de Vitoria y también Urigoitia estuvo en Santiago en noviembre— para importar, con modificaciones, el modelo flexible de contratación que busca aportar estabilidad (un año ampliable hasta un máximo de tres) a los médicos y pediatras que cubren ausencias en los dispositivos de Atención Primaria. Se cumple un año de su puesta en marcha en País Vasco, y los datos al cierre de octubre, informa Urigoitia, hablan de 216 médicos de familia y cuatro profesionales para atención pediátrica vinculados al Osakidetza (el servicio vasco de salud) por esta fórmula que aporta al facultativo una contratación a más largo plazo a cambio de disponibilidad para cubrir necesidades puntuales en más de un centro de salud.

«La acogida ha sido bastante buena aunque pensamos que todavía estamos en un número inferior al que deberíamos tener», expone el presidente de los médicos vascos, implicado, precisamente, en la elaboración de una encuesta que, transcurrido el primer año de rodaje, permita en los próximos meses contar con evaluación objetiva del grado satisfacción de los profesionales contratados y del nivel de cumplimiento de los derechos que, sobre el papel, protegen a esta modalidad novedosa de contratación.

La necesidad de cubrir ausencias cortas obliga a los servicios de salud a mantener un número necesario de personal eventual disponible, tradicionalmente vinculado a las administraciones sanitarias por una sucesión de vínculos de corta duración con periodos sin cotización intercalados y sin derecho a permisos y vacaciones. La inestabilidad generada por este sistema de llamamientos ha sido apuntada como una de las causas claras tras las dificultades actuales para localizar personal disponible para cubrir las ausencias en las plantillas. «Los médicos jóvenes no se van a quedar para firmar 20 contratos en un mes», resumió la secretaria nacional de CIG-Saúde, María Xosé Abuín, durante su comparecencia en la comisión de investigación constituida en la Cámara autonómica para analizar el impacto de los recortes en la sanidad pública.

Ante la dificultad creciente para responder a las bajas en los cuadros de personal —«los pocos efectivos que tenemos para contratar los dedicamos a los PAC y no estamos pudiendo reforzar, así que el refuerzo de días libres o bajas lo hacemos con intersustituciones de los que están trabajando en la ordinaria», apuntaba recientemente el conselleiro de Sanidade en conversación con ABC—, la administración sanitaria ha buscado el encaje jurídico de fórmulas alternativas en las que poder combinar la eventualidad intrínseca a la cobertura de necesidades sobrevenidas con un horizonte razonable de estabilidad que permita fidelizar a los profesionales. El resultado es el nombramiento estatutario eventual de continuidad firmado el pasado martes con cuatro de los seis sindicatos con representación en la mesa sectorial (CESM-O’Mega, Satse, CSI-F y UGT).

Divergencias con el modelo

Entre las dudas de las organizaciones que no han refrendado el modelo propuesto por Sanidade figura una de las divergencias entre el modelo vasco de referencia y el aprobado en Galicia: la obligatoriedad de que los médicos vinculados por este nombramiento flexible realicen «un promedio de dos guardias al mes» en los PAC del distrito de salud al que se asocie su contrato. «Si se ha tomado como modelo el País Vasco...», cuestiona Urigoitia, explicando que la distinción clara de la prestación asistencial en centros de salud y PAC fue uno de los caballos de batalla en Euskadi. «Esto nos costó una negociación un poco más fuerte, pero se plasmó, incluso con dos órdenes de servicio posteriores, un sistema claramente diferenciado. Y es que, también por calidad en la atención, entendemos las reservas de muchos profesionales a prestar servicio en los PAC. Hay distintos motivos; uno es la conciliación, y otro, muy repetido, la inseguridad que para facultativos que en su práctica diaria ven pacientes adultos genera poder enfrentarse a urgencias en niños», expone.

Para CIG-Saúde, la obligatoriedad de realizar guardias en PAC «rompe con los acuerdos de 2008» sobre la prestación diferenciada, además de aplicar una compensación del servicio de guardia por debajo del sistema retributivo específico que rige en la atención continuada. El sindicato mantiene su rechazo a la posibilidad (apuntada en el borrador del Sergas y formalmente retirada tras la negociación del martes) de consolidar plazas estructurales con las condiciones de flexibilidad reconocidas a este nuevo vínculo eventual. Esta opción, sin embargo, empieza a ganar adeptos en País Vasco. «Hay quien dice que se estarían creando plazas de segunda, bien, pero es que ahora tenemos plazas de quinta», reflexiona Kepa Urigoitia.