En la muerte de Orlando

Javier Fernández
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Soy Javier Fernández, músico negro cubano. Estoy en huelga de hambre desde el viernes 26 de febrero de 2010 junto al Consulado cubano en Santiago de Compostela, situado frente a la residencia oficial del presidente de la Xunta de Galicia. Me acompaña en mi acción, las 24 horas del día y frente al frío, la lluvia y las tormentas perfectas e imperfectas; mi amigo el cubano Álex Sancesario. Ambos llevamos más de 10 años en Galicia.

Estamos plantados aquí, mañana, tarde y noche, frente al Consulado cubano para denunciar la muerte del preso de conciencia cubano, el negro Orlando Zapata Tamayo, de 42 años, en solidaridad con su familia y para pedir la libertad ya de todos los presos de conciencia cubanos -presos políticos por pensar y discrepar pacíficamente-, el respeto a los derechos humanos, democráticos y ciudadanos de todos los cubanos de dentro y fuera de la isla, una Cuba libre y democrática.

Esta muerte fue considerada por su madre, Reina Tamayo, y los disidentes cubanos un asesinato premeditado. Después de maltratarlo y liquidarlo ,el comunismo estalinista y totalitario cubano y sus beneficiados aliados interiores y exteriores, como vienen haciendo siempre frente a los que los combaten y denuncian pacíficamente, lo están insultando gravemente.

Pedimos a las autoridades gallegas, españolas, europeas, de Naciones Unidas, a la Organización de Estados Americanos, a las fuerzas y grupos políticos, parlamentarios, judiciales, religiosos, profesionales, municipales, universitarios, culturales, artísticos, deportivos y sociales, a los medios de comunicación, a las ONGs, a las asociaciones ciudadanas, a todos los ciudadanos de bien que nos apoyen en nuestra lucha pacifica, que se movilicen, que actúen para conseguir la libertad de todos los presos de conciencia cubanos, la dignidad ciudadana para todos los cubanos, el respeto de los derechos humanos, democráticos y ciudadanos para todos los cubanos de dentro y fuera de la isla, una Cuba libre y democrática ya.

¡Que ya es hora tras 51 años de dictadura comunista totalitaria! ¡Que estamos en el siglo XXI y los cubanos tienen todo el derecho a vivir dignamente, con libertad y por ellos mismos, sin tiranos ni tiranías arrasadoras! Vivir es cantar libremente; callar y someterse por unas migajas, nunca. ¡Dignidad ciudadana para todos los cubanos!

¡Libertad para Cuba!

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Compostela

TRIBUNA