EFE  Touriño y la conselleira de Sanidad, en la presentación el pasado jueves de la «XXV Jornada de Debate sobre la Sanidad Pública»
EFE Touriño y la conselleira de Sanidad, en la presentación el pasado jueves de la «XXV Jornada de Debate sobre la Sanidad Pública»

Médicos de urgencias rechazan de plano el sistema de turnos previsto por Sanidad

ÉRIKA MONTAÑÉSSANTIAGO. No se sienten representados por los sindicatos que integran la mesa sectorial y que se encuentran ultimando el texto que negociarán con las autoridades sanitarias el próximo 11

ÉRIKA MONTAÑÉS SANTIAGO.
Actualizado:

No se sienten representados por los sindicatos que integran la mesa sectorial y que se encuentran ultimando el texto que negociarán con las autoridades sanitarias el próximo 11 de diciembre. Médicos de urgencias de siete de los quince principales hospitales gallegos (el Juan Canalejo de La Coruña, Arquitecto Marcide de Ferrol, Xeral-Calde, de Lugo, el CHUS santiagués, Montecelo, en Pontevedra, el Hospital da Costa, en Burela y el orensano de Barco de Valdeorras) acaban de alumbrar una plataforma de oposición rotunda a ese futuro acuerdo, y planean como primera manifestación de su repulsa convocar un paro para esa jornada.

Se quejan de que dicha negociación, cuyo texto tendrá su versión definitiva problamente durante esta semana, reordenará su actividad laboral y modificará el sistema de trabajo constituido en los servicios de emergencias. La plataforma choca frontalmente, de este modo, con los argumentos barajados tanto por la Consellería de Sanidad, como por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), presente en la mesa sectorial que convendrá el futuro régimen laboral en las Urgencias del Sergas (Servicio Gallego de Salud).

Por un lado, los integrantes de la plataforma insisten en que la traba que plantea el nuevo sistema de turnos estriba en la rotación de horarios de mañana, tarde y noche, lo que, a su juicio, «alterará el funcionamiento de los equipos y perjudicará la atención al enfermo, además de suponer un agravio y marginación con respeto al resto del personal facultativo de los hospitales».

No es bueno homogeneizar

Segundo escollo: se deteriorará la calidad asistencial de los pacientes, ya que hasta ahora el funcionamiento de las urgencias quedaba, defienden, «casi al arbitrio de los equipos, de forma que no existía un modelo uniforme como el que ahora la mesa sectorial pretende negociar». Así, en gran parte de las ocasiones, los equipos de urgencias realizaban turnos ordinarios de mañana y guardias de 24 horas, apoyándose en los residentes para cubrir tardes y noches. Pero este sistema varía en cada centro. Una heterogeneidad que defiende la plataforma y que colisiona con el nuevo sistema: «No es lo mismo, ni en tamaño ni en presión, un centro comarcal que un hospital de referencia; quizás hagan falta dos modelos diferentes».

Se amparan, en tercer lugar, en una cuestión de orden pragmático: «Tenemos una media de edad que supera los 40-45 años; llevamos muchos años y los turnos, está estudiado, degradan la salud». Imponer un sistema homogéneo arrojaría un saldo negativo, concluyen.

Por otro lado, se sitúan los criterios de la CESM y la Administración. El borrador del acuerdo entre ambas partes establece, por un lado, una reducción de jornada con un máximo de 48 horas semanales y entre 130 y 190 al mes. Además, el sindicato CESM ha pedido un anaálisis previo de la situación de cada centro para que, en su caso, se mantenga la organización actual en aquellos en los que la propuesta les restulte lesiva.

Si bien el colectivo opositor a la medida entiende que el nuevo sistema puede traducirse en que «trabajando al máximo ganen algo más», también consideran que la reordenación se ha planificado sin contar con el personal en activo y que «esta vez, a diferencia de otras, la Administración se ha dado una prisa inusitada para tratar de firmar el acuerdo casi en silencio».