El historiador Justo Beramendi, en el Museo do Pobo Galego
El historiador Justo Beramendi, en el Museo do Pobo Galego - PEPE FERRÍN
Entrevista a Justo Beramendi González | Catedrático de Historia y ensayista

«En Marea es un mal camino para la supervivencia del nacionalismo»

Uno de los grandes estudiosos de la política en Galicia recibe a ABC para dar su visión sobre la situación actual y las perspectivas de futuro

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Con un Premio Nacional de Ensayo (2008), y tras haber dedicado una vida académica a estudiar las ideologías y el nacionalismo, pocas voces hay tan autorizadas en Galicia para leer el momento político actual como la de este historiador que habla para ABC desde su despacho en el Museo do Pobo Galego.

—¿El resultado del 20-D deja herido de muerte la nacionalismo?

—No sé si de muerte, pero desde luego muy herido. El nacionalismo está hoy en una encrucijada muy mala, de las que ha habido algunas en su historia, pero no muchas. Aunque esta situación no se produce de repente, la irrupción de Podemos genera un momento controvertido. La formación de AGE provocó en su día la dilución de una parte del nacionalismo en otra cosa, y la parte que quedó como expresamente nacionalista se ha llevado un batacazo que la deja muy tocada y obliga a un proceso de cambio. Así tenemos dos facciones, una que está muy dañada y reducida, y otra supeditada, lo quiera o no, a fuerzas de ámbito estatal como Podemos, que podrán ser muy progresistas y federalistas, pero no son nacionalistas.

—¿Cómo pasa el BNG de ser la fuerza hegemónica de la izquierda en Galicia a caminar hacia la irrelevancia?

«El BNG perdió una gran oportunidad de obtener la hegemonía de la izquierda en Galicia»

—No creo que esté todavía en la irrelevancia, pero es cierto que su relevancia es muy limitada. Es un proceso largo, porque desde su fundación y hasta el período 1997-2001 el BNG tomó un camino ascendente que lo llevó quizá no a ser la fuerza hegemónica, pero sí la mayoritaria de la izquierda. Sin embargo, cuando el Bloque estaba en la cúspide, yo ya publiqué que en el diseño del partido había una serie de elementos que podían funcionar como una bomba de relojería a medio plazo, como el excesivo dominio de la Unión do Povo Galego (UPG) en su estructura o el hecho de que fuese una formación nítidamente de izquierdas en una sociedad que no lo era tanto. El BNG desperdició una oportunidad histórica de consolidarse como la fuerza hegemónica de la izquierda en Galicia y el bipartito fue un regalo envenenado, porque creó la ilusión de que todo se estaba haciendo estupendamente y fue peor el remedio que la enfermedad.

—El BNG ha leído cada fracaso electoral como la necesidad de escorarse todavía más hacia la izquierda y el soberanismo.

—Siempre ha tenido un vicio derivado de la mentalidad dogmática de la UPG, un partido que en el franquismo tenía que ser así porque era la única forma de resistir, pero luego debería haber cambiado. Este vicio es el de la falta de autocrítica, acentuado por unas victorias que sirvieron de anestésico e inhibieron a la dirección de cualquier capacidad de ver sus propios errores. A partir de ahí todos los fracasos se atribuyeron a factores externos. Eso es letal para corregir defectos y recomponerse en una crisis. Con el soberanismo creo que ha habido una cierta huida hacia adelante e intento de mimetismo con Cataluña. Pero Galicia no es Cataluña, y esto que parece una obviedad, algunos todavía no lo saben.

—Sobre el momento actual. ¿Va a quedar desdibujada la figura de Beiras como nacionalista después de darse la mano con la izquierda española?

—Puede quedar, sí. Dependerá de cómo acabe el experimento de las Mareas.

—¿Es este el futuro que le espera al nacionalismo, el de disolverse en una Marea?

«Galicia no es Cataluña. Aunque esto parezca una obviedad, algunos todavía no lo saben»

—No me gusta hacer de augur, pero creo que el nacionalismo hoy solo tiene dos opciones. La primera es refundarse radicalmente todo él en un movimiento que, salvando las distancias, pueda asemejarse a la fundación del Partido Galeguista o incluso a la fundación del propio BNG, pero con criterios muy diferentes. En este caso tendría futuro, aunque haya que pasar años de travesía en el desierto. Si esto no sucede, quedará abocado a que una parte se una a las Mareas y la otra quede con la bandera enhiesta, pero cada vez con menos soldados. No cabe duda de que el abrazo de Anova con Podemos es el abrazo del oso, y si alguien no lo tiene claro, el oso es Podemos.

—La refundación de todo el nacionalismo hoy parece lejana.

—Puede hacerse por partes. Si la parte no abducida por Podemos consigue realizar este proceso correctamente, puede crearse un polo de atracción de los que están abducidos. No es que vayan a tener una conversión paulina (sonríe), pero podría ocurrir con el tiempo.

—¿Sería un error histórico del BNG entrar en las mareas?

—En Marea, tal como se formó, es un mal camino para la supervivencia del nacionalismo, y en eso no coincido con mi amigo Beiras. Hablo desde el punto de vista del nacionalismo, a lo mejor es un instrumento muy útil para una transformación de la sociedad. No lo sé.