Alberto Varela - Crónicas Atlánticas

La lotería de las Mareas

Podemos va sin frenos y cuesta abajo y eso arrastra a todo el entramado que ha rodeado a los de Pablo Iglesias estos años

Alberto Varela
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La caída de los alcaldes de Santiago, La Coruña y Ferrol ha sido un mazazo enorme para el rupturismo gallego. Era lo que les faltaba. En los meses anteriores a las elecciones municipales los regidores intentaron mantenerse al margen de las peleas internas que sufre el movimiento, pero no les coló porque su implicación en las trifulcas era tan evidente que esa postura no había por dónde cogerla. Al final se vieron arrastrados no sólo por su pobre gestión en las ciudades —que pesó mucho en los resultados— sino también por el ocaso de la corriente que los aupó al poder hace cuatro años. Grano no hace granero, pero ayuda al compañero y Podemos va sin frenos y cuesta abajo; cada vez menos gente confía en ellos y eso arrastra a todo el entramado que ha rodeado a los de Pablo Iglesias estos años.

Pierden las ciudades, pero la cosa no se queda ahí. En el Parlamento están igual o peor, con un grupo que no podía estar más atomizado y que resulta irrelevante en el debate autonómico. Hasta el Bloque con menos de la mitad de diputados pinta más que los representantes de En Marea. Quizá porque algunos ni siquiera se identifican con las siglas con las que se presentaron a las elecciones.

Precisamente estos días Yolanda Díaz se presentaba en el Congreso de los Diputados como la representante de «Galicia en Común» —a pesar de que se presentó por En Común-Unidas Podemos— tal vez como un anticipo de lo que quiere que ocurra en las elecciones autonómicas y de la guerra que se va a abrir a la hora de escoger candidato a las autonómicas del año que viene, si es que llegan allá. Si no se ponen de acuerdo para escoger al senador de designación autonómica imagínense lo que puede ocurrir con el diseño de las listas para la Xunta. Van a tener que contratar mediadores internacionales para que no llegue la sangre al río.

En el PSdeG se frotan las manos. Sin demasiado mérito mejoran sus perspectivas. Buen momento para jugar a la lotería, están de racha.

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