Vista general del Puerto de Vigo
Vista general del Puerto de Vigo - EFE
ECONOMÍA

Un lobby empresarial para el noroeste

Galicia, Asturias, León, Zamora y Salamanca se unen para denunciar el retraso histórico

SantiagoActualizado:

Los empresarios de Galicia, Asturias y parte de Castilla y León han decidido unir sus voces para denunciar el retraso histórico del noroeste español. Primero se agruparon para intentar reivindicar mejores infraestructuras de transporte y ahora han decidido constituirse como un lobby que presione a los gobiernos para atajar también otros graves problemas comunes en su territorio. Además de las comunicaciones con la Meseta, el envejecimiento de la población figura entre sus principales preocupaciones.

El detonante de la decisión de las federaciones empresariales de ocho provincias —las gallegas, la asturiana y León, Zamora y Salamanca— fue su exclusión del corredor atlántico transeuropeo de mercancías. «Vimos que la propuesta que tenía Europa abandonaba totalmente al noroeste», explica Antonio Fontenla, presidente de los empresarios coruñeses y vicepresidente de la confederación gallega. A principios de la década pasada, la Unión Europea diseñó un conjunto de redes prioritarias de transporte para conectar el continente. Una de ellas se denominó atlántica, pero paradójicamente al entrar en España por el País Vasco continuaba por el interior hasta Valladolid para desde allí extenderse hasta Portugal. A la red ferroviaria de Galicia, Asturias y varias provincias de Castilla y León no llegarían los fondos europeos para establecer mejoras. «Los puertos de Vigo, La Coruña y Gijón quedarían fuera de uso. Lo lógico es que reciban mercancías de América y luego puedan distribuirse», indica Fontenla.

Para defender este corredor atlántico, en la primavera de este año, los empresarios creaban la Plataforma Atlántico Noroeste a la que se sumaron también las cámaras de comercio. El mes pasado se presentaba oficialmente en Oviedo. «Hablamos con muchos políticos y logramos que por lo menos nos pintaran en el mapa», prosigue el presidente de los empresarios coruñeses. Este verano, tras la petición del Gobierno central, Bruselas aceptaba incluir al noroeste en el corredor atlántico. Por el momento no es posible realizar un nuevo trazado ferroviario, pero las vías ya existentes o en construcción (como la conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid, la red convencional de tren entre León y Vigo o la autovía del Cantábrico A-8) podrán recibir dinero europeo.

El lobby del noroeste reproduce de algún modo la iniciativa de los empresarios del Mediterráneo. En el otro extremo del país llevan años reclamando que su corredor de mercancías —incluido en las redes prioritarias de transporte europeas— se materialice de una vez por todas con una línea de AVE que conecte toda la franja mediterránea y continúe hacia Francia. «Nosotros no tenemos nada contra el corredor del Mediterráneo», asegura Fontenla, quien apunta que «nos llevan años de ventaja».

Tras la experiencia con las infraestructuras, las federaciones empresariales —en este caso sin el apoyo de las Cámaras— decidieron dar un paso más. Este lunes suscribían en Oviedo un acuerdo para la constitución de la alianza empresarial del Noroeste. «Vimos que la colaboración era muy buena y pensamos que deberíamos crear un ente para reivindicar todas aquellas problemáticas específicas que tenemos», explica Fontenla.

El envejecimiento y la pérdida de población es una de sus mayores preocupaciones. Según apuntó el lunes el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), Belarmino Feito, los problemas demográficos, económicos y empresariales que sufren las ocho provincias se deben al «aislamiento histórico» de ese territorio provocado por los sucesivos «olvidos» de los distintos gobiernos de España durante los últimos cuarenta años. Como ejemplo, citó que en el Noroeste solo León cuenta con AVE desde hace dos años mientras que en otros territorios españoles empezó a funcionar ya en 1992.

Fontenla indica que tras la constitución de la alianza, ahora comenzarán un ronda con los políticos de las distintas administraciones para presentar sus reivindicaciones.