Un libro para cada momento del día

PATRICIA ABET
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Un conocido escritor dijo en una ocasión que cada día, antes de comenzar su jornada, desayunaba un poema. Este apetitoso alimento le abría la mente y la ayudaba a enfrentarse al resto del día con una perspectiva diferente, por lo que no tenía reparos a la hora de recomendar a sus amigos y lectores la peculiar dieta. En cuanto al tipo y naturaleza de dichos poemas, el profesional de las letras no se pronunciaba, pero siempre es bueno contar con algún tipo de consejo a este respecto, aunque la literatura -al igual que las cosas importantes de la vida- es más que nada, una cuestión de gustos.

Los foros virtuales son un buen recurso para conocer las preferencias de los lectores a la hora de disfrutar del hobbie por excelencia y curioseando en las entradas de sus usuarios es posible descubrir hábitos muy interesantes, que se alejan de los tópicos establecidos y, al mismo tiempo, dan cuenta de realidades que protagoniza el día a día de los ciudadanos, como la expansión de los libros de autoayuda, toda una radiografía de la sociedad actual. Pero una de las realidades sociales que más influyen en los hábitos lectores es la falta de tiempo, un hecho en el que todos los usuarios, tarde o temprano coinciden y a la que el mercado del libro busca dar respuesta.

LITERATURA EN MOVIMIENTO. Por ello, cada día son más las personas que optan por leer mientras se mueven. Para ese momento de tránsito las lecturas que se buscan son ágiles y livianas, poco sesudas, en general. Y es que de todos es sabido que la placentera labor de teletransportarse a otras dimensiones más apetecibles se complica con los ocasionales frenazos del conductor, las conversaciones del resto de viajeros o los inevitables empujones. Si el trasbordo se hace necesario, estas complicaciones pueden llegar a elevarse a la quinta potencia. Para trayectos cortos y lecturas intermitentes, libros de bolsillo como …… pueden ser una buena opción. En lo tocante a la literatura en gallego autores de referencia como Domingo Villar o Suso de Toro no fallan. Sus historias, son lo suficientemente sugestivas para que el despertar de la calle no robe al lector la atención. Quizás por eso se cuelen siempre en las listas de más vendidos. A Praia dos afogados (Galaxia, 2009) por ejemplo, lidera el ránking de los elegidos por los lectores en gallego.

UNA ALTERNATIVA DIFERENTE. Otra alternativa nada desdeñable son las novelas gráficas, historias en las que es sencillo entrar y salir, que enganchan con rapidez y que dejan un buen sabor de boca. Una recomendación en este sentido es Cuaderno de tormentas, del autor gallego David Rubín, un texto protagonizado por un dibujante de tebeos que se queda sin ideas y que se caracteriza por tener un cuidado dibujo de trazos limpios. Además, no es un cómic al uso porque el autor opta por concederle relevancia al elemento narrativo en detrimento de las características viñetas. De todos modos, las opciones en este sentido son muchas y una visita al librero de turno siempre servirá para abrir nuevas miras.

Sin embargo, uno de los problemas relacionados con la falta de tiempo -y espacio- es el tamaño y es que en cuestión de libros, las dimensiones puede convertirse en todo un engorro.Pero, el uso ha demostrado que en cuestión de libros, el tamaño sí que es problema. En el caso de la banda diseñada, por ejemplo, la mayoría de este tipo de creaciones acostumbran a venderse en formatos tan atrayentes y llamativos como incómodos de transportar, un obstáculo para los lectores que apuran los minutos entre parada y parada.

Las nuevas tecnologías y el imparable avance de la informática ya han dado respuesta a este tipo de necesidades y cada día son más los que se atreven a cruzar la frontera y deciden abandonar el rugoso tacto de las páginas en favor de las pantallas táctiles. Los expertos en el tema comenta que el futuro está en los móviles, fieles amigos que nos acompañaráb a todas partes y de los que dependeremos para comunicarnos, informarnos, entretenernos y hasta hacer la compra. Por ahora la opción son los ebooks y los datos no engañan, cada día hay más pedidos de alta y las listas del catálogo electrónico no dejan de aumentar; ya van más de los 30.000 títulos. Las descargas son más baratas (un cuarenta por ciento menos con respecto a los libros tradicionales) y las facilidades muchas e inmediatas. Estos pequeños artilugios han abierto una brecha entre aquellos que se resisten a que las estanterías de sus casas se vacíen de libros y los que cuentan con copiosas bibliotecas virtuales. Séneca ya se lo había planteado hace más de dos mil años, aunque zanjó la cuestión con la precisión que caracteriza a los sabios: «No es preciso tener muchos libros, sino tenerlos buenos».

HISTORIAS DE MODA. De todos modos y pese a las presiones del merado, los libros de papel siguen triunfando en las tardes del invierno y sofá o de la primavera y banco del parque. Las novelas históricas han encontrado en estos momentosm de descanso vespertinos todo un filón que se refleja en el auge de ventas que éstan han protagonizado en los últimos tiempos. Y sea la Guerra civil, la etapa napoleónica o el mismísimos Egipto todas parecen ser buenas excusas para dejarse llevar a un pasado oscuro y cautivador. Se trata de obras de cuidados argumentos a las que el tiempo de dedicación es mayor es innegable pero también el entretenimiento y el aprendizaje. Este tipo de obras cuentan co un público fiel y apasionado que acostumbra a repetir.

Pero últimamente, a este género les ha salido un duro rival. La novela negra se expande, como si de una ola de asesinatos se tratase, por grandes superficies, escaparates y ferias del libro y su éxito ha llegado hasta las salas de cine. La nómina de autores es inabarcable. Pese al liderato de este tipo de historias, la variedad genérica es amplísima y aquí los gustos de cada quien tienen preferencia. Drama, ciencia ficción, biografías, aventuras… todo vale como compañero en las butacas, sillas de cafés o sofás en los que pasar una tarde en compañía de un libro se convierte en la mejor de la opciones.

RITUALES PROPIOS. Pero para todos aquellos que no cuentan con el lujo de poder disfrutar de las tardes libres, la noche se erige como el momento por excelencia de la lectura. Sea solos o en compañía, la tenúe luz del flexo dibuja uno de los momentos más íntimos que se pueden dar entre el lector y la historia que éste ha elegido, de seguro, con suma delicadeza. A diferencia del resto de los espacios comentados hasta el momento, en el dormitorio el libro ocupa un lugar estratégico, dedicado a él, un lugar del que nunca es relegado y sumamente cercano a su usuario. A veces, las acciones y las composiciones de lugar son de lo más reveladoras. Además, en este escenario el ritual lector cambia, se sacraliza. En este momento, los relatos cortos, los relatos cortos son elegidos por muchos para los que la lectura representa el momento intermedio entre el trabajo y el descanso. Un tránsito de lo más agradable. Aquí los clásicos siempre vuelven, como Poe (ahora traducidos al gallego), Cortázar y su inagotable fuente de fantasía o el propio Quiroga. Autores que nos llevan de la mano a mundos aparentemente normales, en los que la magia sale a relucir de la manera más brillante que el lector se puede esperar. Historias todas ellas, donde ingenio y brevedad se conjugan para dar lugar a pequeñas joyas que ponen el contrapunto a la saturación de realismo.

MOMENTOS ESPECIALES. Además de formar una parte esencial -aunque en ocasiones marginada- del trajín que marca el día a día, la literatura, sobre todo si es buena, es uno de los principales recursos para disfrutar del tiempo de ocio. Una opción que ni las música, los videojuegos o los DVDs portátiles han logrado arrinconar. Salas de espera de la más variada naturaleza (véanse aeropuertos, centros médicos, estaciones de tren); espacios abiertos como jardines y parques; cerrados como los centros comerciales o incluso .. Todos son buenos lugares para abrir un libro.

Una de las características que diferencia a la lectura del resto de artes (como el cine o la música) es el modo en el que se disfruta: siempre a solas. «Estar a solas con un buen libro es saber comprenderte a ti mismo decía Harold Bloom. Aunque tras este enfrementamiento cara a cara cada día son más las personas que apuestan por entrar a formar parte de los conocidos como clubs de lectura. Una alternativa que evoca tintes románticos y pasados pero que sigue muy vigente en la actualidad, ya sea virtualmente o en persona.

Y es que la lectura está, de un modo implícito o no, en el germen de nuestro día a día. Hagan ustedes mismos la prueba.