Una mujer mendiga bajo la lluvia en las afueras de la Catedral compostelana
Una mujer mendiga bajo la lluvia en las afueras de la Catedral compostelana - MUÑIZ
GALICIA

Liberan a diez personas obligadas a mendigar y hacer de estatua humana en Santiago

Dos varones rumanos y una colombiana eran los líderes de esta red de explotación, que utilizaba a las víctimas como mimos y también las prostituía

SantiagoActualizado:

Una maquinaria perfectamente engrasada, liderada por dos ciudadanos rumanos y una mujer colombiana, manejaba hasta hace pocas semanas el negocio de la mendicidad en la capital gallega. La trama fue desarticulada en un operativo puesto en marcha por la Policía Nacional, que permitió la liberación de una decena de personas que estaban siendo explotadas, y la detención de los tres cabecillas. La jerarquía de la banda era básica y se repartía entre los tres jefes y los ciudadanos que salían a las calles de Santiago a conseguir dinero para ellos. El modus operandi destapado por los agentes tampoco denotaba gran complejidad y repite el esquema de otras bandas internacionales de trata de personas. Las víctimas eran captadas en su país de origen, en este caso Rumanía, con la falsa promesa de un trabajo en el sector de la hostelería. Pero cuando llegaban a Galicia eran obligadas a convivir en infraviviendas con el resto de implicados en la banda, que controlaban cada uno de sus pasos.

Los cabecillas elegían preferentemente a personas con minusvalías físicas y psíquicas, unos blancos perfectos para el cometido que les esperaba: mendigar bajo la lluvia o hacer de estatua humana sin descansar ni para comer. Algunas de las mujeres también eran prostituidas en clubs de alterne de la ciudad y la investigación reveló que una de ellas sufrió abusos sexuales continuados por parte del líder de la organización e incluso fue obligada a tomar píldoras abortivas en varias ocasiones. Todo el dinero que estas personas —cuatro hombres y seis mujeres— lograban recaudar al cabo del día iba a parar a manos de sus captores, que nunca les entregaban nada. Para mantener el control sobre ellos, los detenidos los amenazaban, tanto a ellos como a sus familiares, para que practicasen estas actividades. Además, se mostraban especialmente violentos cuando algunas de estas personas enfermaban y no podían salir a la calle.

Las pesquisas comenzaron cuando los agentes tuvieron conocimiento de una red delictiva con fines de explotación sexual y para la mendicidad que controlaba la almendra compostelana. Tras las primera indagaciones, detectaron que el engaño se producía ya en la fase de captación, en la que incluso llegaban a persuadir a las víctimas con que les darían una vivienda en Santiago. Algunas de las víctimas viajaron a Galicia con su familia, que acabó conviviendo con ellos en unos inmuebles «con unas condiciones de salubridad, higiene y seguridad deplorables».

Mimos y estatuas humanas

Durante el desmantelamiento de la organización, los agentes registraron una vivienda y recopilaron numerosas evidencias de estas actividades delictivas, entre ellas objetos como disfraces y pelucas, utilizados para los disfraces de estatuas humanas o mimos que los hombres tenían que desarrollar sin importar las condiciones metereológicas. Tras los arrestos, el considerado como líder de la banda ingresó en prisión preventiva. Además, los agentes solicitaron tres órdenes europeas de detención y extradición para los miembros de la red que residen fuera de España.