José Enrique Abuín «el Chicle», autor confeso de la muerte de la joven madrileña
José Enrique Abuín «el Chicle», autor confeso de la muerte de la joven madrileña - MIGUEL MUÑIZ
TRIBUNALES

El juicio por el secuestro y asesinato de Diana Quer comenzará el 29 de octubre

La Audiencia de La Coruña entrará a juzgar si abusó sexualmente de la joven, lo que abre la puerta a la condena de prisión permanente que solicitan Fiscalía y los padres

SANTIAGOActualizado:

José Enrique Abuín ya tiene cita con el banquillo para responder por el crimen confeso de Diana Quer. El juicio por el secuestro y muerte de la joven madrileña se celebrará en la sección sexta de la Audiencia Provincial de La Coruña, con sede en Santiago, desde el 29 de octubre hasta, como máximo el 12 de noviembre, según un auto dictado el pasado día 5 por el presidente del tribunal del jurado que dirimirá los hechos. En la jornada previa se seleccionarán a las doce personas que determinarán la suerte del Chicle, para quien la Fiscalía y la acusación particular que ejercen los padres de Diana solicitan la pena de prisión permanente revisable.

Abuín tendrá que responder, según establece el auto, por los posibles delitos de detención ilegal, otro de violación y un tercero de asesinato con alevosía, ensañamiento y para evitar que se descubra otro delito. El auto de la Audiencia, facilitado ayer por el TSXG, establece también en su parte dispositiva cuáles serán los hechos justiciables por el jurado, es decir, sobre los que se habrán de pronunciar cuando alcancen su veredicto.

Este relato de los hechos sitúa al Chicle a las 2.44 de la madrugada del 22 de agosto de 2016 en A Pobra do Caramiñal, al final del paseo marítimo, «en las proximidades de unas naves industriales abandonadas, en un lugar oscuro y poco transitado, donde abordó» a Diana, «que volvía caminando sola a su domicilio, le arrebató el teléfono móvil y la introdujo por la fuerza en el maletero del Alfa Romeo (...) donde la sujetó con unas bridas y amordazó con cinta adhesiva».

El auto plantea que Abuín llevó a Diana hasta la nave de Asados (Rianxo), deshaciéndose de su móvil con anterioridad al paso del vehículo por el puente de la autovía del Barbanza sobre la ría de Arousa. Una vez en la nave, «teniendo a la joven totalmente a su merced, atada, sometida y aterrorizada, la desnudó y penetró vaginalmente mientras esta se resistía».

«El acusado había colocado en torno al cuello de la víctima una brida plástica de unos 47 cm de longitud que, con la intención de matarla para ocultar los hechos anteriormente descritos, apretó, causando su muerte por asfixia por estrangulamiento». Acto seguido, «arrojó el cuerpo desnudo a un pozo de agua dulce» en la nave abandonada «donde también arrojó el bolso con efectos personales de la víctima». «Cerró el pozo con su tapa, limpió el vehículo y se deshizo de la ropa» de Diana, para «al cabo de unos días» volver al lugar «y lastrar el cuerpo, para que no emergiera, con unos bloques de adobe unidos por cables», remata el auto.

Prisión permanente

La incorporación del supuesto de la violacion en los hechos que deberá evaluar y enjuiciar el jurado abren la puerta a que, de determinarse la culpabilidad del acusado —quien reconoció la autoría de los hechos tras ser detenido y posteriormente en sede judicial, aunque dando distintas versiones de lo sucedido—, pueda serle impuesta la pena de prisión permanente, como solicitan las acusaciones. Esa

El auto también resuelve distintas cuestiones previas plantedas por las partes, como algunos testimonios a escuchar durante el juicio oral o documentación que se aportará para que sea evaluada en su momento por el jurado. Por ejemplo, no permitirá que comparezca como testigo la chica de Boiro víctima de rapto e intento de agresión sexual por la que Abuín fue condenado el pasado abril. Y, sin embargo, sí acudirá como testigo la cuñada del Chicle que denunció en su día una supuesta violación siendo ella menor de edad, un caso reabierto por la policía en los últimos meses.

Contra el criterio de la defensa, se incorporarán a la vista «declaraciones testificales y de personas que imputan al acusado comportamientos o acercamientos de índole sexual» aunque no estén relacionados directamente con este caso, ya que «se pretende demostrar una pauta de comportamiento compatible con la tesis acusatoria».