Exteriores del complejo hospitalario orensano
Exteriores del complejo hospitalario orensano
Tribunales

Un juez dicta el ingreso forzoso de un enfermo de tuberculosis que incumplió su terapia

Diagnosticado en mayo de 2018 interrumpió en repetidas ocasiones el tratamiento, que debe mantenerse seis meses. Este mismo miércoles se personó voluntariamente en el hospital

SantiagoActualizado:

El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo Número 2 de Orense ha dictado la hospitalización terapéutica obligatoria de un paciente diagnosticado de turberculosis en el Complejo Hospitalario Universitario de la ciudad, o en el centro hospitalario que se considere más adecuado dentro de la provincia, bajo custodia y medidas que impidan la huida. El objetivo es que se le aplique «la medida sanitaria correspondiente hasta que deje de representar un riesgo para la salud pública». El juez, de esta forma, ratifica, a petición de la Xunta, la medida acordada por la autoridad sanitaria el pasado 14 de junio. En la mañana de este miércoles, y después de la difusión de su imagen y datos personales en determinados medios de comunicación, el afectado se presentó voluntariamente en el centro sanitario, donde ya se encuentra ingresado.

La enfermedad, según consta en el auto, le fue diagnosticada hace más de un año, en mayo de 2018. Desde entonces, «no cumplió con el tratamiento ni las obligatorias citas para la administración del medicamento, lo que obligaba a reinstaurarlo hasta que volvía a interrumpirlo». Tras desaparecer, el paciente volvió a acudir a finales de agosto de 2018 al centro hospitalario, donde se reinició el tratamiento, pero dejó de presentarse a las asistencias programadas escasos días después.

El juez indica en el auto que «hace poco más de un mes» el paciente reapareció «con síntomas de encontrarse en una fase muy contagiosa, advirtiéndole en tal momento de la importancia de cumplir el tratamiento, incumpliéndolo una vez más y no siendo posible localizarlo».

El magistrado aprueba en el auto la adopción de medidas necesarias para garantizar la retención física del paciente y el sometimiento a tratamiento médico forzoso, debiendo coordinarse las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, de acuerdo a su protocolo de actuación, con el facultativo encargado del tratamiento para determinar las medidas de confinamiento y sujeción «necesarias, suficientes y proporcionales», así como, de ser procedente, vigilancia por agentes. Una vez concluido el tratamiento ha de remitirse al juzgado un informe detallado con las incidencias que hubiesen tenido lugar.

El paciente, recoge el auto judicial, está diagnosticado de tuberculosis pulmonar bacilífera, «enfermedad altamente contagiosa que se transmite de persona a persona por via aérea». Una de las principales medidas sanitarias para contener la transmisión de la tuberculosis, recuerda el magistrado, «es la del aislamiento respiratorio y la toma correcta de la medicación durante todo el tiempo estipulado (actualmente es un mínimo de seis meses), medidas que la OMS recomienda aplicar para contener la transmisión del bacilo con potencial transmisibilidad entre la población y asi reducir el riesgo de contagio de las personas sanas». Si no reciben tratamiento, apunta el propio complejo hospitalario de Orense, las personas con tuberculosis pueden infectar a una media de entre diez y quince personas.

El hospital ha lamentado la trascendencia pública del caso, con la difusión por parte de algunos medios de imágenes y datos clínicos del afectado. «Como profesionales nuestro único objetivo es el cuidado de la salud de nuestros pacientes y su entorno, ya que la tuberculosis es una enfermedad que no afecta solo a la salud de los enfermos, sino que puede constituir un problema de salud pública. Por ello, las leyes sanitarias y la normativa vigente recoge medidas para evitar este riesgo a población, desde el tratamiento directamebte observado ( TDO) al aislamiento forzoso de aquellos pacientes en una etapa contagiosa que no realicen el tratamiento de forma correcta. Estas herramientas para garantizar la salud no pueden menoscabar en cualquier caso el derecho de nuestros pacientes su intimidad y propia imagen y mucho menos para criminalizarlos. Por todo ello, lamentamos profundamente la publicidad y circulación de la imagen, identidad y datos clínicos de un paciente, y rogamos cese la reproducción, envío o publicación de la misma», han expresado en un pronunciamiento publico los profesionales de la Unidad de Tuberculosis de Orense.